Irene Villa

Colombia dijo no

La Razón
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Es alucinante ver cómo los asesinos quieren –y consiguen– dar la vuelta a décadas de sufrimiento, quedando ellos además como artífices de la paz y las víctimas (agárrense porque es el lugar más infame e injusto en el que se nos puede colocar) como sembradoras de odio. Lo peor es que a la población mundial, mayoritariamente pacífica y benevolente, cansada de tantas muertes en vano, no le queda otra opción que tragar. Sin embargo, Colombia no tragó. Por muy pocos votos, pero votaron no a las condiciones impuestas por los causantes de asesinatos, secuestros, torturas, amenazas, bombas, tiroteos, pueblos arrasados, incendiados, mujeres y niños masacrados... Colombia dice no a los acuerdos que se han negociado durante los últimos cuatro años y que dan fuerza y poder a los causantes de estas cifras verdaderamente escalofriantes: «5,7 millones de víctimas de desplazamiento forzado, 220.000 muertos, más de 25.000 desaparecidos y casi 30.000 secuestrados» según el informe «¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad» de hace ya tres años.

¿Quién no va a querer vivir en paz?, ¿quién no va a querer «construir la paz estable y duradera» usando «solamente la palabra como arma»? Nadie puede decir no a esto. Y menos una víctima que conoce perfectamente el dolor que desata la violencia absurda y gratuita. Es un NO al triunfo de los asesinos, a sus condiciones, a vivir bajo su yugo. El máximo líder de las FARC, Timoleón Jiménez, «Timochenko», mantiene desde La Habana «su voluntad de paz, y su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro». Lamentan «profundamente que el poder destructivo de los que siembran odio y rencor haya influido en la opinión de la población colombiana», pero que su reto como movimiento político es aún mayor y les requiere más fuertes. Suena a amenaza, suena a todo menos a ceder y renegociar, pero vamos a quedarnos con lo positivo: el arrepentimiento y el perdón que verdugos y víctimas ya han manifestado para poder construir una verdadera Colombia en paz.