Cómo explicarán Toxo y Méndez que UGT y CC OO avivaron la independencia

Carme Forcadell ha consumado la felonía de utilizar el Parlament de Cataluña para su propio beneficio político. La agitadora de la Asamblea Nacional Catalana, vestida para la ocasión de presidenta de la Cámara catalana, ha iniciado su particular carrera hacia ninguna parte con un guión plagado de gags surrealistas, kafkianos y absurdos, al estilo de The Blues Brothers –John Belushi y Dan Aykroyd–, que se hicieron famosos en el programa más visto en los EE UU, el «Saturday Night Live». Los Blues Brothers saltaron a la gran pantalla en una película que en España se tradujo como «Granujas a todo ritmo». Toda una premonición. Forcadell también ha dado su salto. Ha llegado a su gran pantalla, el Parlament, manteniendo el estilo de agitación y propaganda que tan buenos resultados le dio en la ANC.

Belushi y Aykroyd sustentaron su éxito en una banda de élite capitaneada por el guitarra líder Steve «Colonel» Cooper y el batería Willie «Too Big» Hall. Años después, Forcadell los emuló. Se rodeó de una banda variopinta y fichó para sustentar la cantinela del «derecho a decidir» a dos cooperantes necesarios, sobre todo, para penetrar en las clases trabajadoras que se habían mantenido al margen del movimiento soberanista. Estos artistas invitados fueron los secretarios generales de UGT –Josep María Álvarez– y de CC OO –Juan Carlos Gallego–, que participaron con entusiasmo en un sinnúmero de actos de la independentista ANC.

Ambos dirigentes dieron sustento al desafío soberanista camuflado bajo el derecho a decidir, transmutado por arte del birlibirloque en derecho de autodeterminación, desde el inicio. En 2012, UGT editó un monográfico en su revista sindical sobre la Vía Catalana en el que la editorial derrochaba glucosa y babeo. Más tarde, UGT y CC OO fueron la gran excusa para consolidar otra cantinela, «la mayoría del pueblo» al ser arte y parte del Pacto por la Transición Nacional. Los sindicatos catalanes fueron activos en la pseudoconsulta del 9-N y sus secretarios generales participaron en los actos de apoyo a Artur Mas por su imputación por la Fiscalía.

Hoy, Mariano Rajoy tiene una gran oportunidad para preguntar a Cándido Méndez y a Ignacio Fernández Toxo, los máximos responsables de los sindicatos españoles, sobre su opinión sobre el desafío soberanista. También el inquilino de La Moncloa puede preguntarles sobre el papel desempeñado por los sindicatos catalanes en todo el proceso y si éste va a ser diferente a partir de ahora. Incluso puede preguntar a Méndez si en el próximo congreso ugetista Álvarez será su sustituto al frente de la UGT confederal. También Rajoy recibirá a la patronal. Los empresarios catalanes han sido cautos en este proceso. A veces, demasiado cautos, pero su papel ha sido sustancialmente diferente al representado por los sindicatos. Fomento del Trabajo, dirigido por Joaquim Gay de Montellà, ha soportado todo tipo de presiones para sumarse al camino a Ítaca que patrocinaba Mas y mantuvo su posición –con apoyo del presidente de la CEOE, Juan Rosell– de negarse a las veleidades independentistas apoyando una negociación que abocara a las partes a un acuerdo político. Ahora, en el momento de la verdad, estaría bien saber si los sindicatos catalanes quieren seguir bailando con faldas y a lo loco la banda sonora de la gran película de los 80 «Granujas a todo ritmo».