Consumar o consumirse

La Razón
La RazónLa Razón

Pedro Sánchez tiene al personal dividido entre quienes creen que va a llegar a un apaño con Podemos y quienes esperan (y desean) que el Comité Federal sea capaz de embridarle para evitar que en su afán por montar una barbacoa multitudinaria para calentarse el solomillo, inmole al partido a lo bonzo. Nadie, por lo que vengo escuchando desde que el inefable Pablo Iglesias dejase como unos pardillos a la CUP en materia de imposiciones, baraja la posibilidad de que sea el propio Sánchez el que, en aras de la sensatez, rechace semejante ofertón, lo que dice mucho de la imagen que se ha forjado en los últimos meses y que nada tiene que ver con aquella otra de moderación que fue su principal aval frente al «sospechoso» Madina. PabloIglesias terminó de destaparse –si es que alguna vez se tapó– días antes de desplegar en una rueda de prensa a su ejército de ministros cuando puso en duda que Pedro Sánchez mandase en el PSOE como manda él en Podemos; es decir: como un rey absolutista.

El actual líder de los socialistas, por su parte, se ha mostrado en todo su esplendor ideológico cuando, viéndose como se ve con el agua al cuello, no ha dudado en declarar en todos los tonos posibles que prefiere amarrarse al ancla que le ofrece Podemos a agarrarse a cualquier flotador que le ofrezca el PP. Y así estamos: haciendo apuestas sobre si de aquí al sábado Pedro se las va a poder arreglar para consumar con Pablo, a ver si así el sanedrín del partido consiente en el matrimonio, o si, por el contrario, la estrategia de Rajoy de plegar velas y dejar a Sánchez con los remos al aire frente a Podemos/queremos surte efecto y obliga a los propios socialistas a darle por consumido. Les aseguro que hay guionistas que por mucho menos de esto cobran un pico.