Culpable, la comunicación

Eran públicos y notorios los desencuentros entre las dos secretarias autonómicas en el área de la Presidencia de la Generalitat. Una ha podido con la otra, sobre todo porque ha logrado personalizar en ésta la causa de la situación a la baja de las expectativas electorales del PPCV.

La comunicación, como suele suceder en política e incluso en los matrimonios, aparece como responsable del estado de las cosas, sea o no lo sea. Lo cierto es que desde un bando se atribuía a la falta de una estrategia de comunicación el hecho de que tanto Alberto Fabra como el partido se encuentren en evidente dificultad. El argumento es difícil de sostener.

Por otra parte, la destitución de dos personas de la confianza del vicepresidente José Císcar indica el declive en que éste se encuentra y el señalamiento a sus hombres como presuntos culpables de alguna filtración. Desde el ascenso y la ampliación de competencias de Esther Pastor, Císcar ve cómo su campo de acción ha ido reduciéndose en capítulos importantes que antes le habían pertenecido.

El problema es que no se vislumbre un horizonte más diáfano si, como dice mi amigo Rogelio, es la figura del conseller de Sanidad la que emerge con protagonismo de cara al futuro.

Fabra ha decidido modificar su hoja de ruta mediática y confiar su castillo en los hombros de Pastor y, por supuesto de él mismo, como no podía ser de otra manera.

Sorprenden las ausencias, en este caso clamorosas, de Rita Barberá y Alfonso Rus en la Junta Directiva del viernes. El tiempo dirá si nos tenemos que ocupar de ello. Así es la vida.