Dinero de bolsillo

Volvemos a estar en campaña y los órganos de dirección de los partidos tienen que hacer otra vez como si los ciudadanos fuésemos lo que más les importamos, así que, prontos y bien mandados, se han puesto a discutir para ver cómo recortan los gastos electorales, que es algo que, en general, gusta. Las posiciones han estado claras desde el principio, y lo peor es que también hasta el final. PP y PSOE son partidarios de prescindir de la cartelería, lo cual es un tanto absurdo porque hablamos de un dinero que circula, con el que se da trabajo y que por lo tanto, vuelve de alguna manera a la calle. En Ciudadanos son partidarios de mandar todas las papeletas en un mismo envío para ahorrar en sellos. Otra ocurrencia más, porque a parte de hacer una faena a Correos, en diciembre se presentaron a las elecciones 1281 candidaturas, lo que supondría que cada ciudadanos recibiría en casa un paquete del grosor de una caja de zapatos. En cuanto al partido de Iglesias, lo que defienden es que todas las formaciones perciban una cantidad única de tres millones de euros, lo que supondría que el PP recibiría casi diez millones menos, el PSOE seis, Ciudadanos uno y Podemos otro, pero en este caso de más porque en las pasadas elecciones su presupuesto era de dos. Unos linces, oigan.

De lo que no habla ninguno es de los 21.167 euros por escaño que han recibido todos en concepto de pago por toda una legislatura y que ahora, como empezamos una nueva, van a volver a recibir aunque hace apenas cuatro meses que lo cobraron. De ese gasto, que ni es productivo, ni circula dando trabajo ni va a otro lugar que a las arcas de los partidos, nadie habla. Para que luego digamos que son incapaces de ponerse de acuerdo en algo.