Disfruta que algo queda

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Estamos en el mes cuyo primer día es el Día de todos los santos, ese que nos recuerda que estamos de paso por la Tierra. Muchos viven de espaldas a esta realidad, otros la ningunean creyendo que, de esta forma, la «Parca», pasará de largo al no figurar en su agenda. Detrás de todo esto está el mal manejo con la frustración o el no atreverse a disfrutar de la vida. La vida no es lo que pasa entre el momento del nacimiento y de la muerte, sino el cómo abordamos la oportunidad que representa estar aquí. Obviamente, dependiendo de si las «creencias» son o no de corte espiritual, la actitud de la persona variará mucho. Quienes consideran que han venido a ser «lo mejor de sí mismos» y a «hacer un bien a la Humanidad», exhiben una actitud «pro construir», mientras que los otros se dedican a «malvivir». Somos la consecuencia de nuestras creencias (soy experta en PNL), ergo si pensamos que la vida merece la pena, la capacidad de disfrutar se activa en nosotros, y le sacamos jugo a todo lo que hagamos. Es más, hacemos sólo aquello que esté alineado con nuestros valores y creencias. Poseemos libre albedrío para decidir cómo queremos vivir nuestro tiempo humano. En el libro «Ponte las alas cuando la vida te da calabazas» (RBA), se proponen tres preguntas para la reflexión, a saber: (a) ¿Qué te gustaría llevarte de esta vida?, (b) ¿Qué no querrías perderte?, y (c) ¿Qué te podrías haber ahorrado? Si hemos vivido siendo fieles a nuestros principios, asumiendo la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias, y hemos aprovechado el tiempo para estar con las personas a las que nuestra alma ama, cuando nos vayamos nos iremos con las alforjas llenas. Disfrutar es gratis y está al alcance de todos. Disfrutar ahuyenta el miedo, es potenciador del amor y da sentido a nuestras vidas humanas. Disfruta que algo te llevas...