El PPSOE critica unido

La Razón
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Compitiendo en idiocia, responsables públicos del PSOE y del PP se rasgaron ayer las vestiduras al contemplar las fotografías de Fran Rivera tentando a una vaquilla con su hija en brazos. Otro punto de concomitancia entre los dos grandes partidos, cuyos líderes se niegan aún a facilitar la gran coalición que traería a España la gobernabilidad que hoy parece preceder a la implosión y al caos. Comparten tantas cosas, que resulta increíble que no se pongan de acuerdo, así que debe ser cierto que el factor que está a punto de abrir a los bárbaros las puertas de la ciudadela es el fulanismo de Mariano, Pedro y sus respectivas cortes pelotilleras. Qué gentecilla más pequeña. Además de esta obsesión subnormal por la chusmocracia hedionda de las redes sociales, ¿qué justifica la adopción en el lenguaje común de la contracción PPSOE? La soberanía nacional indivisible, la aceptación de la monarquía, la adhesión al proyecto común europeo... todas esas cositas que, con ser importantes, tapan el motivo fundamental de su obligado entendimiento: la corrupción. Que Maeztu, defensor del pueblo andaluz, y Alonso, ministro de Sanidad, pierdan un segundo de su tiempo en criticar la foto que exhibe un señor particular en las redes sociales no es sólo una estupidez. Es, sobre todo, una cortina de humo que impide enfocar a Rus o a los estafadores de la formación, enésimos ejemplos de que el saqueo del erario ha sido durante décadas sistemático y minucioso. Voluntad regeneradora sería pinchar la burbuja administrativa, lo que de camino permitiría cumplir con el límite de déficit comunitario, y despolitizar de una vez por todas la Justicia. Todo lo demás es chau-chau y munición para el totalitarismo disolvente.