Experimentos inoportunos

La Razón
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Ensayos impertinentes. Marca de la casa. Nous Catalans. Hay que conocerlos. Han dejado sobradas muestras de que juegan, en el sentido más abyecto y peligroso del término, con la inmigración. Con los que menos tienen, con los que más necesitan; con quienes deberían permanecer al margen de esa manipulación barriobajera y sectaria que les convierte en víctimas por partida doble.

Estos filántropos son los que llevan años en Cataluña indoctrinando a los inmigrantes musulmanes, trabajando en la ‘acogida’ de árabes o asiáticos con la firme y penosa intención de que no usen el castellano como lengua de comunicación. O, planteado en sentido contrario, estos individuos son los que discriminan a jóvenes que llegan de Hispanoamérica porque conocen mejor nuestra cultura y valores y, determinante, se manejan estupendamente en nuestro imperial idioma.

Precisamente es éste currículum el que hace que no sorprenda el calado de la información que revela LA RAZÓN. Es lamentable. Primero porque la ayuda a Siria tiene que estar perfectamente ordenada, concertada, canalizada y orquestada para que sea eficaz.

No es una cuestión de voluntarismo o de presuntas ganas de correr al auxilio de quienes sufren el conflicto. Porque no sólo la comunidad internacional se presentaría como un pollo sin cabeza, sino que quienes pretendiesen socorrer a los golpeados por el barbarismo y la guerra lo harían con resultados estériles.

Pero hay más. Cuando son musulmanes asentados en países europeos los que se dirigen a un territorio convertido hoy en un polvorín deben ser especialmente vigilados. Porque allí se dirime, en gran medida y ya durante demasiado tiempo, una guerra civil en el Islam: facciones, corrientes, movimientos que se acusan los unos a los otros de falsarios, herejes o apóstatas y se creen con el derecho de pasar por el cuchillo al prójimo, o de ametrallarlo con un AK7.

Es una pésima noticia que fundaciones tocadas hondamente por sus polémicas decisiones intervengan ahora en el avispero sirio. Que lo hagan poniendo sobre el terreno a ciudadanos que se pueden ver concernidos por la violencia y situarse del lado de alguno de los bandos. Al margen de la posición del Gobierno de España en una cuestión extremadamente delicada. Las lumbreras que pilotan Nous Catalans, en su preclara inteligencia y su preciso ejercicio de la responsabilidad, deberían saber que no es echando más leña al fuego como una hoguera se apaga. ¿Lo vemos?