«Game on» en el PSOE

La Razón
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El PSOE afronta su ser o no ser, su futuro y (según muchos) su supervivencia. La batalla promete resultar cruenta más todavía ante el golpe de efecto dado por Pedro Sánchez al presentar más de 53.117 avales, un volumen muy superior a lo esperado, y a poco más de 6.000 de los 59.390 de Susana Díaz, la gran favorita. Nadie mejor que el equipo de la presidenta andaluza sabe que el resultado de la votación de julio de 2014, cuando resultó elegido Sánchez gracias a su auspicio, calcó prácticamente el esquema arrojado por el reparto de avales. Así las cosas, la partida de las primarias arranca indefinida. Se vio muy claro este jueves cuando llegó con cara larga el secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, a la calle Ferraz. El ex secretario general se ha convertido en un martillo pilón que espolea a unas bases radicalizadas que maldicen la presencia de Mariano Rajoy en La Moncloa. He ahí el quid de la cuestión.

Con la demostración de fuerza de Sánchez, el socialismo se enfrenta a una situación complicada a semanas de la votación. Aquí ya nadie puede predecir el resultado final en unas siglas que hasta ahora han sido claves para la estabilidad del sistema. El transformismo del que fuera líder del PSOE pasa por venderse como el débil que se arroja al ruedo para pelear contra todo el aparato del partido. Sus próximos alegan que «desea dar voz de una vez por todas a los militantes: a los que siempre se apela, pero pocas veces se les hace caso». Además de poner al PSOE a jugar por la banda izquierda frente aquellos que –dicen– «van de la mano del PP». Más aún desde que saltó la operación Lezo y se replican las voces socialistas que miran a Díaz culpándola de la decisión de la gestora del PSOE: «Veis como fue un error abstenerse y dar paso a Rajoy para que siguiese gobernando».

En definitiva: Sánchez desea convertir la carrera de las primarias en un plebiscito sobre su «derrocamiento». Eso sí, presentándose él mismo como el apóstol de la militancia. Olvidándose, por cierto, que trituró, en tan sólo dos años, buena parte del capital de un partido centenario y que lideró, desde su sillón de Ferraz, 11 convocatorias electorales que su partido perdió siempre. Y los socialistas, así las cosas, llenos de nervios y sin poder dar nada por seguro, se precipitan a otro congreso a tumba abierta y con pocos visos de lograr la cacareada unidad. Ya se verá hasta dónde Susana permite llegar a este Pedro que aprovecha a conciencia la brecha que hay entre los cuadros del partido y las bases. Desde luego, el ex secretario general del PSOE se atreve ya con todo. Basta con ver la forma en que ayer mismo lanzó una OPA hostil a Patxi López en busca de arrebatarle los seguidores del político vasco que ahora lo ven sin posibilidades.