Importa lo que importa

Y lo que importa es ponercoto a esta indeseable situación que estamos viviendo en los últimos días, con dolor y desconcierto. Los españoles que, al decir machadiano, a nuestro trabajo acudimos, con nuestro dinero pagamos y, al final, nada debemos, nos deben cuanto hacemos, estamos al límite de nuestra paciencia. La inmensa mayoría, lo único que reclamamos es honradez y que sólo cosas honradas hagan por nosotros. Nada en la vida reporta mayor utilidad, mayor provecho –ni mayor recompensa, tampoco–, que la honestidad. Pongamos coto a cualquier equívoco o cosa que se le parezca. No esperemos a ver si escampa. «Nunca choveo que nun espallara », reza ese adagio que tanto gusta a los gallegos. Es posible que nunca lloviera tanto que no escampara, es posible. Siempre que ha llovido, ha escampado, ciertamente, sino al principio, al medio o al fin. Pero es la hora del juego limpio. De las «reacciones audaces, desde una moral de convivencia, desde su esencia, desde su valor». Lo solicita, desde Castilla y León, su presidente, el popular Juan Vicente Herrera, cuyo único secreto de su éxito –como el de su antecesor, Juan José Lucas–, es ser honrados. Herrera no tiene pelos en la lengua a la hora de reclamar, sobre estos asuntos y bastantes otros, que las cosas sean lo que son y no lo que conviene que sean. Por eso plantea, por ejemplo, que «no se desanime con medias tintas a militantes y votantes». Y piden, desde ese granero de votos del PP que es Castilla La Vieja, que no se hagan las cosas a medias y tenga la valentía de pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades. Nada convendría más, desde luego, a la Democracia, ni menos a algunos pajarracos.