La comida

La Razón
La RazónLa Razón

Estaba claro que el desafío independentista del Parlament catalán iba a cambiar la campaña electoral. Los que pensaban que, por fin, íbamos a tener una campaña normal se equivocaban. Y la primera consecuencia de esta anormalidad es que ha conseguido que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se reúnan a comer y charlar sobre esta situación de «máxima gravedad» (Sanchez dixit). Pero este encuentro esconde muchas cosas más, algunas de gran calado.

La primera es que la cita es un balón de oxígeno para Pedro Sánchez. Las últimas encuestas que manejan los partidos situaban al PSOE sólo dos puntos por encima de Ciudadanos: 22% a 20%. Ni que decir tiene que la propia campaña podría terminar por situar a Albert Rivera por encima de Pedro Sánchez, sobre todo porque esta campaña se jugará en un terreno que el presidente de Ciudadanos conoce muy bien. Y claro, esto no podía quedar así. Rajoy, que sabe que necesitará a alguien con el que gobernar, no descarta así al PSOE, pacto que muchos ven contra natura –por la novedad en nuestra historia reciente– pero que otros vemos necesario en esta situación. La lógica sería pactar con Ciudadanos, pero la moción de censura que está montando su partido en Murcia tras las generales contra el presidente popular ha molestado en Génova.

Nadie duda de que la comida de ayer en Moncloa da vida a un Pedro Sánchez que, en los últimos días, ha moderado su discurso: ya Cataluña ha dejado de ser una nación en su proyecto de reforma constitucional y con eso evita que Susana Díaz vuelva a adelantarse a sus decisiones. Por cierto, que la ausencia de Ximo Puig, presidente de la Generalitat Valenciana, durante la visita a la comunidad de Pedro Sánchez durante el pasado fin de semana, ha sido algo más que una nueva patada de Susana. Su fiel escudero se marchó a Nueva York a un acto organizado por Porcelanosa y, claro, una cosa es marcar distancias y otra irse a América. Sabe Sánchez que Susana estaría deseando pactar con el Partido Popular si queda por debajo de Ciudadanos y, por una vez, el secretario general se ha adelantado a su gran rival y ha movido ficha. Seguramente ha sido idea de Rajoy pero, también por una vez, el presidente del Gobierno se ha puesto a hacer política y es entonces cuando Rajoy gana puntos y crece en las encuestas.