Lluvia de récords

Messi y Cristiano han desprovisto al fútbol de la emoción en el marcador para atribuírsela a sus registros particulares. Han emprendido una carrera de récords como no se había visto jamás, y que enriquece la Liga con los duelos de estos dos titanes. Cada encuentro que disputan, sea cual fuere la competición, añade un aliciente a la probable victoria: la superación de ambos. Partido a partido, volatilizan estadísticas y mejoran logros individuales como el que oye llover. Ni sus respectivos entrenadores se abstraen de la tozuda realidad. Las conquistas de los jugadores repercuten en su estabilidad, y también en su gloria particular. Ancelotti puede igualar hoy las 15 victorias consecutivas de Muñoz y Mourinho. La colaboración de Cristiano es necesaria, aunque no definitiva. La inspiración de Messi enfría la ansiedad del barcelonismo, que tiembla sólo de pensar que Leo se lesione o escuche ofertas. Si la afición respira tranquila, Luis Enrique trabaja más cómodo, y disfruta de los récords de Messi, que ya ha superado a Raúl como goleador de la Liga de Campeones, 74, por 70 de Cristiano, que juega hoy. Y aplaude en silencio el primer gol de Luis Suárez con el Barça, que ya era hora. Y así, sin nervios, sin la presión del marcador adverso, se aprecia el crecimiento del equipo, que las pasó canutas para ganar al Apoel en el Camp Nou y en Nicosia venció con holgura y varias novedades. Bartra junto a Piqué; Mascherano, entre Rafinha y Rakitic... Ganado el partido con suficiencia, permanecían en el banquillo Neymar, Busquets y Xavi. El Barça espabila.