Política

Los ladrones van a casa

Los ladrones a domicilio se han puesto las botas durante este año. Han aumentado los robos a viviendas, y esto es una mala noticia, porque la seguridad del hogar parece la más sagrada y los asaltos se han incrementado para inquietud general. Cuando se celebran las juntas locales de seguridad, afloran datos oficiales que por lo común suelen ser optimistas y señalan un descenso en los niveles de delincuencia, en los pequeños hurtos y en los robos con fuerza, pero luego llegan los datos que indican un repunte en los robos a viviendas y se nos ofusca el ánimo, porque no vivimos en una ciudad alegre y confiada si hemos sufrido la experiencia en nuestras propias carnes, en las ajenas, pero próximas, o leemos que los robos a domicilio se incrementan y es menester hacer de nuestras casas un fortín, instalando costosas medidas de seguridad para ponérselo difícil a los ladrones.

Pero todavía es más preocupante que este fenómeno se vuelva más severo en estas fechas, donde se produce una media de tres robos diarios en pisos y hacen la pascua a más de uno. Los ladrones vuelven a casa por Navidad. Si alguien entra por la chimenea, puede que no sea Papá Noel, sino un caco diestro en colarse en nuestra casa para llenar el saco de todo lo que de valor pueda encontrar; si alguien escala por la fachada y accede a nuestro balcón, puede que no sea un rey mago, sino el rey del escalo, que en vez de traernos un regalo, se lleve lo que pueda. En fechas como éstas se nos den consejos si tenemos previsto ausentarnos, consejos para no dar pistas de nuestras ausencia a los amigos de lo ajeno. Pero los ladrones se las saben todas, y lo peor es que no se cortan ni un pelo si deciden entrar a robar, aunque los propietarios estén dentro. Los datos hacen que temamos por la seguridad de nuestro hogar cuando nos ausentamos, y también cuando no lo hacemos. A la eficacia policial para detener a los profanadores de nuestra casa, habría que añadir más eficacia judicial, sobre todo para impedir que los ladrones multirreincidentes sigan estando en la calle, perpetrando una escalada hasta el balcón, forzando una puerta o reventando una ventana, para evitar que nos entre el fresco, aunque lo dejemos todo bien cerrado.