Política

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Los militares y el pueblo

La Razón
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El Día de las Fuerzas Armadas, más que una demostración de fuerza, es una buena ocasión, festiva y popular, para mostrar en la calle la importancia de la defensa nacional y su dimensión popular. El pueblo español siente hoy con razón gratitud y aprecio sincero por los militares. Lo dicen las encuestas. Ellos se lo han ganado a pulso. Su transformación ha sido ejemplar, una de las más importantes ocurridas en España en el último medio siglo. De aparecer, a la muerte de Franco, como una amenaza para la democracia naciente, se han convertido en defensores decididos y respetuosos de la Constitución, sometidos disciplinadamente, como tiene que ser, al legítimo poder civil, nacido de las urnas. De este modo, en España los Ejércitos dejaron de ser hace tiempo fuerzas de ocupación al servicio de un régimen autoritario. Tampoco son ya siquiera un poder fáctico, con autonomía propia, que amenaza con intervenir por su cuenta en la vida nacional, como ha ocurrido numerosas veces a lo largo de la historia. Hoy la mayor parte de los jefes militares son cultos , ilustrados y de talante liberal. A pesar de ello, resurgen en determinados sectores de la izquierda poco evolucionada penosos brotes de antimilitarismo casposo, so capa de falso pacifismo. Eso explica seguramente que la primera ocurrencia del nuevo líder socialista, obligado enseguida a rectificar, fuera el anuncio de que nada más llegar al poder suprimiría el Ministerio de Defensa. Una frivolidad parecida y semejante desconocimiento de la realidad lo descalificarían en cualquier país europeo para seguir en política. Los militares tienen limitada la libertad de expresión y sufren en silencio, con honda preocupación, entre otras cosas, la pérdida de la conciencia nacional, las soflamas separatistas y las ofensas al Rey, al himno y a la bandera de España, que ellos han jurado defender. Nadie les puede obligar a que sofoquen también los sentimientos. El pueblo lo sabe y les aplaude. Sabe que son el principal baluarte de la defensa de la nación frente a las amenazas exteriores y una garantía de estabilidad, de paz y de libertad. Representan, por encima de todo, la seguridad de todos. La plena profesionalización y modernización de las Fuerzas Armadas, su integración en la OTAN y sus sacrificadas misiones pacificadoras y humanitarias fuera de España, en puntos conflictivos y peligrosos del exterior, les han hecho acreedoras de la consideración y popularidad que disfrutan y que hoy se pone vistosamente de manifiesto en la calle.