Magda Olivero, reina de la expresión

La Razón
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Llegué tarde para escucharla en su plenitud, pero a tiempo para descubrir su enorme talento artístico en una emotiva «Io son l'umile ancella» de «Adriana Lecouvreur» de Cilea en Barcelona en 1993, cuando ella contaba 83 años. Aquella actuación se halla en Youtube. Magda Olivero (Saluzzo 1910-Milán 2014) estuvo siempre muy vinculada al concurso de canto Viñas y acudía a Barcelona con mucha frecuencia. Gran amiga de Miguel Lerín, se alojaba en su casa. Cuando hablé con ella en aquella ocasión la saludé, ante su sorpresa, como «Mi querida compañera de cama». No piensen mal, dormíamos en la misma cama pero en fechas diferentes.

Me emocionó oírla cantar aquel aria tan llena de expresión, con un recitativo inicial que nunca podré olvidar. Aquél fue siempre su papel. Tanto que, a pesar de haberse retirado en 1941 tras su matrimonio, el propio compositor Francesco Cilea la rogó que volviese a los escenarios para cantar su ópera. Lo hizo diez años después de aquel retiro. Desde entonces y hasta su ida final en Verona en 1981 con «La voz humana» se labró una de las carreras más serias de aquella época. Entre sus papeles más queridos estaban «Iris», «Fedora», «Bohème», «Fanciulla del West», «Traviata», «La Wally», «Butterfly», «Manon Lescaut», «Tosca», «Mefistofeles» o la Liú de Turandot. Su voz no era particularmente bella, como tampoco las de Callas o Genzer pero, como ellas, tenía otros puntos fuertes: el fiato, el legato y la capacidad para los filados. Lo suyo era claramente el verismo o aquellas obras en las que el factor determinante era la expresividad. Pocas la han superado en esta última característica. Debutó tarde en el Met y lo hizo tras la insistencia de Marilyn Horne, pero su «Tosca» cosechó veinte minutos de aplausos. Curioso que, como también le sucedió a Caballé, hubo un profesor que en sus inicios la sentenció: «No tienes voz, ni musicalidad, ni personalidad. Dedícate a otra cosa».

Nos han quedado muy pocas grabaciones comerciales con ella: una «Turandot» de Cetra con Cigna, una tardía «Fedora» con Del Monaco y, también con él, una selección de «Francesa de Rimini», amén de arias sueltas. Sin embargo en esa enorme fuente de conocimiento e historia en que se ha convertido Youtube para los amantes de la ópera pueden encontrase auténticas joyas. Entre ellas un vídeo de una muy larga conversación con Renata Tebaldi –a su disposición en la web de Beckmesser– que tuvo lugar en la Scala. Olivero había sustituido a Tebaldi en una «Adriana» en Edimburgo en 1963. Olivero entona, acompañada al piano, un fragmento de «Tosca» y empiezan a charlar sobre todo lo que rodea al mundo lírico. La verdad es que Tebaldi apenas puede meter baza. Un documento que merece la pena ver y escuchar, porque resume toda una época dorada de la ópera. ¡Hasta siempre, querida compañera de cama!