Mas enjaulado

Mas se antoja estos días un político enjaulado. Entre los barrotes que él mismo construyó el día que decidió llamar a las urnas. Todos los que están en una situación como la suya caminan en un estrecho espacio. Dan dos, tres o cuatro pasos y vuelven aparentemente al mismo punto. Aparentemente porque desde que nos cambiaron la física clásica sabemos que un punto no es siempre el mismo, el tiempo lo cambia.

Ayer Mas parecía estar en el mismo sitio en el que se encontraba a finales de septiembre del año pasado cuando convocó elecciones. Volvió a pedir una mayoría suficiente para hacer posible la independencia y pronosticó el fin del Estado del Bienestar en Cataluña. La culpa, claro, del déficit fiscal, del dinero que se va hacia el resto de España.

El president busca una salida ante la imposibilidad de sacar adelante los presupuestos y vuelve una y otra vez a donde estaba. ERC reitera que no le va dar el apoyo si no se permite un déficit del 2 por ciento. Ya veremos si Madrid le autoriza ese 2 por ciento, pero en ningún caso Rajoy lo va a hacer si Mas no abandona los proyectos secesionistas. Y vuelta a empezar, porque ERC no respaldará si no tiene fecha para el referéndum independentista. El PSC, confundido con el paisaje, pide casi lo mismo y tiene mucho menos que ofrecer.

Mientras tanto el tiempo corre. Y cambia el espacio. La deuda pública ya supera los 50.000 millones de euros. De los 9.000 millones que va a recibir Cataluña del Gobierno de Madrid este año, a través del FLA (Fondo de Liquidez Autonómico), la Generalitat ya se ha gastado 5.300 millones. Al cierre del año pasado Mas debía casi 1.600 millones a sus proveedores. No ha podido atender los pagos de febrero y de enero de las farmacias, con las que tiene una cuenta pendiente de casi 300 millones de euros.

Al Mas enjaulado, el PP catalán le pide que presente ya las cuentas. Alicia Sánchez Camacho dice que no estaría dispuesta a apoyarlas. A lo mejor lo que realmente quiere decir Camacho es justo lo contrario. Pero el president tiene muy complicado explicar, después de todo lo paseado, que los populares son la puerta de salida.