Mundial azulgrana

L9 Taco

El taco es expresivo. Cela lo recomendaba. «Desahoga como un pedo». Perdón. Y perdón por traer aquí lo que un amigo apócrifo (socialista, cincuentón, culto, conversador ingenioso...) opina de Rafa Nadal: «En la mente tiene dos cojones y en los cojones tiene una mente como un par». Lo rubrica Bjorn Borg, seis veces ganador de Roland Garros: «Yo, joven, tal como ha jugado hoy, habría perdido también. Nadal es el rey de la selva del tenis».

«Ganar, ganar, ganar», en fútbol, era el lema de Luis Aragonés. Pero ¿qué es ganar, ganar y ganar para Nadal? Esto: «Cuando, físicamente, estás al límite y sin fuerzas, sufrir y no perder la ilusión y las ganas de ganar».

Pasarán años, a lo mejor siglos (a veces hay que exagerar), para que vuelva a aparecer un tenista a imagen y semejanza de Nadal que emule su aritmética hazaña de nueve Roland Garros.

M10 Conservador

Seis entrevistas con Vicente del Bosque he leído en los últimos días. Es siempre el mismo: un conservador prudentemente reformista, que irradia firmeza, seguridad y convicción. Piqué, el otro día, resaltaba su templanza y señorío de «hombre de pueblo». Delicioso. Ha hecho pocos retoques en la Selección. «Los jugadores, todos, tienen talento y calidad. ¿Por qué no seguir confiando en ellos? La confianza, para que una cosa funcione, es importante. Ellos, para mí, funcionan, y yo, según ellos, también funciono para ellos. Los cambios, por los cambios, crean inestabilidad». Coherente, además de conservador. El fútbol es la coherente composición de un grupo.

X11 Luis Suárez

El uruguayo Luis Suárez es noticia cada día. ¿Lo hará suyo el Real Madrid FP? Persona allegada a Florentino Pérez me cuenta: «A Florentino le gusta hacer y conseguir lo que otros, por indecisión, no pueden hacer ni conseguir: él es así, un Cid, un conquistador». Luis Suárez es, en efecto, ariete de poderoso instinto y talento lúcido. El instinto, como se sabe, es el otro talento del futbolista. Casillas, por ejemplo, tiene ese talento. Luis Suárez, por lo que leemos, cuesta lo que otros no pueden o no se atreven a pagar, pero FP sí. Cien millones, de todos modos, fue, más o menos, el coste de sus dos últimos fichajes galácticos. «El placer supremo es obtener lo que se desea». En fútbol –también en sus otras actividades– casi siempre consigue lo que desea FP, para gozo suyo y gozo de la parroquia blanca. ¿Se sabe si le hace ilusión a Luis Suárez venir al Madrid? «Se sabe, sí: le hace no poca sino mucha ilusión», me dicen. Futbolísticamente lógico.

J12 Azulgrana

¿Mundial azulgrana el Mundial de Brasil? Jorge Gisbert nació en Barcelona, como yo, y es barcelonista. Yo no «tú, como yo, del Real Club Deportivo Español», que celebraba Pablo Porta, uno de los mejores presidentes que ha tenido la Federación Española de Fútbol. Hoy, en el cielo, convecino de Bernabéu.

Hay que admirar siempre, sin embargo, lo bello y lo bien hecho. El Barça ha creado en fútbol un estilo, que es el de la Selección. Al fútbol lo que es del fútbol. Jorge Gisbert me explica lo de que el Mundial de Brasil es azulgrana.

–A ver si no tengo razón –se pone flamenco–, Neymar es la estrella suprema de Brasil, de igual modo que Messi es la suprema estrella de Argentina. Las dos selecciones, la brasileña y la argentina, están nominadas como favoritas. Y la Selección de España, favorita número uno, tiene siete jugadores azulgrana: Piqué, Alba, Busquets, Iniesta, Xavi, Cesc y Pedro. ¿Es o no es azulgrana el Mundial de Brasil? Ah, Van Gaal sacó del anonimato a Iniesta, Xavi y compañía.

Remata su reflexión con este epílogo:

–Que te conste: a mí, Artur Mas me gusta tanto como Frankenstein a los niños. Ni el Barça ni Cataluña, políticamente, por lo tanto, son culpables de la existencia de ese maligno tumor.

V13 Árbitro

Brasil es más que un país, es un inmenso continente dividido en dos clases sociales: los inmensamente ricos y los inmensamente pobres. En la organización del Mundial se ha gastado más de 13.000 millones de euros. Comprensible el malestar social de los inmensamente pobres. La presidenta de tan exuberante continente, Dilma Rousseff, que aspira a la reelección está acoquinada: «Como no ganemos el Mundial, me desuellan». Brasil, pues, necesita, política y socialmente, ganar su Mundial. A veces, aconseja la diplomacia, lo mejor es no decir todo lo que se piensa, si bien, también a veces, lo mejor es decir todo lo que se piensa. ¿Ha favorecido el árbitro japonés Yuichi Hishimura a Brasil? ¿Ha perjudicado a Croacia anulándole un gol que era gol? Me temo, y si no fuese así que Dios me lo demande, que en los partidos contra Brasil, los árbitros, en la duda, no lo dudarán: favorecerán al anfitrión.