Nadie en su sitio

El señor Sánchez ha empezado la campaña electoral en la tribuna de la ONU en Nueva York. Al menos no nos riñó como la malhumorada niña Greta, sino que, almibarado y feliz, sorprendió a todos al incluir en el programa de los riesgos y retos para la humanidad de la Agenda 2030, el tema de la ubicación de la tumba de Franco. «Casualmente» el día anterior, como estaba preanunciado, tenía escrito el guion que deseaba. Conocemos el dicho de la mujer del César, y me duele constatar que la apariencia de neutralidad e independencia de nuestro máximo órgano jurisdiccional, se haya visto cuestionada. Su unánime coincidencia ha estado fuera de lugar y momento.

Tampoco ha estado en su sitio el secretario general de la Conferencia Episcopal con sus declaraciones. Si el Prior y sus benedictinos no tienen nada que decir sobre la inviolabilidad de la Basílica, su referencia ha estado fuera de lugar; y si lo tienen, que respete su fuero y su conciencia.

En su lugar tampoco ha estado el PP, faltando a su palabra de interponer recurso ante el TC contra el causante de todo este lamentable episodio, a mayor gloria electoral de Sánchez: El RDLey de Memoria Histórica. Esta norma —recordemos— se reserva solo para casos «de extrema y urgente necesidad», cuando «este caso» lleva 43 años enterrado.

Hasta ahora solo están en su lugar el Prior, sus monjes y Franco, que continúan en El Valle.