Objetivo: «bajar el suflé»

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El presidente de la comisión gestora del PSOE, Javier Fernández, ha dado sus primeros pasos con un único objetivo «bajar el suflé» de las tensiones que se han vivido en las últimas 72 horas. Las heridas están muy abiertas y los socialistas deben afrontar un debate que las puede hacer más descarnadas: abstenerse en la investidura a Rajoy o mantenerse en el «no es no», del ex líder del partido Pedro Sánchez. ¿Cuál será la postura del PP? En palabras de un dirigente: «Estamos entre susto o muerte».

1.Convocar el Comité Federal. Javier Fernández se ha mostrado prudente y no va a acelerar acontecimientos, aunque el tiempo del que dispone es corto. No convocar el Comité Federal para analizar la situación política es la primera consecuencia. La Gestora tiene la obligación de tomar una posición y proponerla al Comité. A diferencia de Sánchez, Javier Fernández la consultará y consensuará con los barones convocando un Consejo Territorial.

2. El Grupo parlamentario. Como publicó ayer LA RAZÓN, se cambiará la actual dirección del Grupo, pero «no habrá una revolución», ha dicho el máximo responsable del PSOE. Es decir, caerán Pedro Sánchez y alguno de sus seguidores. No todos. Meritxell Batet, Isabel Rodríguez y Antonio Hernando pueden continuar con Eduardo Madina al frente.

3. Los diputados de Sánchez. Nadie en el PSOE ha renunciado a su acta, por lo que en los escaños continúan todos los que han dirigido hasta ahora el partido. Los actuales dirigentes socialistas saben que tendrán que contar con ellos si no quieren repetir un nuevo episodio de división, esta vez en el Congreso, que puede ser letal para las ya muy mermadas aspiraciones.

4. Evitar las generales.

Una tercera convocatoria electoral no augura nada bueno para un PSOE dividido, débil y sin cartel electoral. La máxima prioridad es, por tanto, evitar la convocatoria. La incógnita es que puede plantear el PSOE para que el PP se avenga a negociar y no se rompan las costuras internas. Y un añadido: ¿están en condiciones de plantear condiciones?

5. La división en los críticos. En su seno hay voces que aun estando en contra de Sánchez no comulgan con una posición de abstención. Ximo Puig, Emiliano García-Page e incluso, Javier Lambán no son entusiastas de la abstención y prefieren mantener el «no» a un gobierno de Rajoy. Sin embargo, son conscientes de que este «no» llevará a unas terceras elecciones, que como dijo Javier Solana «nos acordaremos de los 85 diputados». El PSOE es determinante y tras una nueva convocatoria puede ser prescindible.

6. Esperando el «sentido de Estado del Partido Popular».

Mientras los socialistas debaten qué hacer para justificar su abstención, qué condiciones plantear y en qué escenario, aumenta en las últimas horas la desazón. «Estamos discutiendo qué hacer con Rajoy, pero no sabemos qué quiere hacer Rajoy con el PSOE». Unos esperan el «sentido de Estado» de Rajoy para facilitar el cambio de postura del PSOE y otros auguran que el PP no prescindirá de unas terceras elecciones.

7. Un gobierno estable.

El PP está lanzando un nuevo mensaje: «La necesidad de un gobierno estable». Esto ha disparado las alarmas porque el PSOE no está dispuesto a dar un cheque en blanco a Rajoy. El PSOE quiere ser oposición. Por eso, Javier Fernández no ha marcado fecha del Comité Federal. Antes se debe oír alto y claro un mensaje desde Moncloa. Sólo faltaría que el PSOE cambiara de posición y el PP les negara el pan y la sal.

8. Consulta a la militancia. Se antoja casi imposible por los tiempos. Si se convoca un Comité para el 22, la consulta coincidiría con un hipotético debate de investidura y tensionaría aún más al partido.