Política

Para que se fastidie el capitán

No sabemos qué pretenden los trabajadores de TV3 al convocar una huelga que afectará única y exclusivamente al tradicional discurso de Nochebuena del Rey, pero si de lo que se trata es de tirarse piedras sobre su propio tejado, la idea es estupenda. Dejar de emitir cuarenta minutos que generalmente dejan un buen share –24% en 2011 y 15,8% en 2012– y unos cuantiosos ingresos publicitarios, es, para cualquier televisión, pegarse un tiro en el pie que, sin duda, lastrará la programación posterior por mucho que en cuanto su Majestad haga mutis por el foro los huelguistas se pongan manos a la obra. Claro que si de lo que se trata es de hacer otra pirueta más para demostrar su rechazo a todo lo que represente la unidad territorial, lo de la audiencia es lo de menos. No sé cuántos catalanes aguantarán tres cuartos de hora con la pantalla en negro ni cuántos harán el ejercicio y apagar la tele y minutar la duración exacta de la protesta, pero me juego a que la suma de unos y otros no alcanza la de los familiares de los huelguistas. En cuanto a la pérdida de ingresos publicitarios, tampoco es problema porque ahí está el Gobierno de la Generalitat para cubrir con los 209,52 millones de euros que ha presupuestado para 2014 ( 3 millones más que en 2013) cualquier agujero que surja defendiendo el espíritu soberanista. Da lo mismo que la gran mayoría de los catalanes vaya a seguir el discurso en cualquier otra cadena y que muchos de ellos, ya puestos, se olviden el resto de la noche de que existe TV3. Lo importante, en este caso, es añadir otro ladrillo al muro separatista, aunque sea con una protesta absurda de quienes no parecen saber que lo de no comer rancho para que se fastidie el capitán puede acabar en anorexia para la tropa.