Peligra la PAC

La Comisión Europea pretende que la Política Agraria Común (PAC) actual pierda la «C» y sea cada vez menos Común. Eso es lo que se deduce de la Comunicación que presentó la semana pasada sobre «el futuro de la alimentación y la agricultura» en la que se recogen las líneas generales en las que se basarán las propuestas concretas sobre la PAC del futuro, que presentará a mediados del año que viene. El comisario irlandés Phil Hogan plantea un nuevo modelo de aplicación, cuya responsabilidad recaerá en los Estados miembros, en el marco de lo que denomina «planes estratégicos» nacionales, que responderían a objetivos comunes. Dicho de otra manera, la UE fijará unos objetivos que se deben lograr y los Estados miembros tendrán libertad para elaborar sus propios planes con medidas concretas para conseguirlos. Es lo que se hace ya ahora en el marco de la política de desarrollo rural. El problema de todo lo anterior radica en que, si la PAC es cada vez menos común y más nacional, se corre el riesgo de los enemigos de esta política cuestionen su financiación por las arcas comunitarias.

La Comisión Europea pretende volver a plantear otra vez que se fije un límite obligatorio o tope a las ayudas directas que se perciben en cada una de las explotaciones. Por otro lado, quiere cambiar los diversos instrumentos que se utilizan actualmente en el marco del reverdecimiento, que se integrarían así en un único y nuevo sistema. Además, quiere que los Estados miembros apoyen de forma más decidida la incorporación de los jóvenes a la actividad agraria en sus políticas sobre tierras, impuestos o herencias. Con esta Comunicación se ha dado el primer paso en el proceso para fijar la nueva PAC. Sin embargo, todo lo anterior puede quedarse en papel mojado si en 2019 el irlandés Hogan no continúa como comisario de Agricultura tras las elecciones al Parlamento Europeo.