Relevos al «dente»

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Afina Thiago en el once de gala de la Selección y como sus pinceladas son más cubistas que las de Koke adquiere ventaja. El del Atlético es la regularidad; el del Bayern, el arte, aunque en ocasiones cuesta trabajo entenderle. Lo importante es que hay relevo, que el mundo no es mejor después de Xavi y de Xabi, pero no se acaba. Y que dure Iniesta, con Silva en las inmediaciones. Que encandilen, como a ratos ante Israel, y que frente a la Francia de Griezmann, Pogba y el explosivo Mbappé no se dejen ni un jirón de prestigio. Es obligatorio entrar en Rusia por la puerta grande, ¡primeros y por delante de Italia! Tan necesario como recuperar el crédito perdido en las dos últimas grandes citas internacionales; sendos fiascos que, tal vez, acaso, influyen negativamente en recintos como El Molinón, tres cuartos de entrada para ver a la España de Lopetegui.

Hay sucesores. Los campeones europeos sub’21 en 2013 piden la vez. Es su turno. Conocen la casa, han mamado el estilo, han triunfado en las categorías inferiores y progresan en sus respectivos equipos. Son mucho más que promesas. Como esos relevos que empujan tan fuerte que amenazan con tirar abajo la puerta: el golfista Jon Rahm, el ciclista Marc Soler, el piloto de F-1 Carlos Sainz, los motociclistas Joan Mir y Maverick Viñales, los tenistas Roberto Bautista y Pablo Carreño... Reemplazos que despejan las incertidumbres del deportista español, una especie que, agoreros al margen, parecía en vías de extinción. Purga Fernando Alonso por las elecciones erróneas de escuderías –tres desde que abandonó Renault–; Nadal, por las lesiones, y Contador, por la edad. No obstante, el suspense que envuelve al piloto no es sino redención en el caso del tenista y de vida eterna en el de Valverde. Hay relevos al «dente». Y aún presente.