¡Santa paciencia!

El título de esta columna define perfectamente el estado de ánimo con el que se deben afrontar las negociaciones en el seno de la actual Unión Europea, sobre todas las correspondientes a la PAC y a los presupuestos, asuntos en los que hay que contar con el Parlamento Europeo desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Todo lo anterior viene a cuento de lo siguiente: los jefes de Estado y de Gobierno alcanzaron un acuerdo sobre el Marco Financiero de la UE 2014-20, incluidas algunas medidas agrarias, en febrero. Desde entonces se han sucedido las idas y venidas y, hasta el martes de la semana pasada, siete meses después, no se ha cerrado un pacto entre las tres instituciones comunitarias sobre este espinoso asunto.

¿Significa esto que ya se ha llegado al acuerdo definitivo? Pues, puede que sí, o puede que no, porque todo depende de que la comisión correspondiente y el pleno del Parlamento Europeo ratifiquen lo pactado por la delegación de eurodiputados elegida para negociar. Lo que es innegable es que se ha dado un paso adelante importante, aunque no el «refinitivo», y que todos han salido contentos. La Comisión, porque se ha despejado bastante el camino; el Consejo de Ministros, porque prácticamente no se ha tocado lo que habían acordado ellos, por lo menos en los aspectos esenciales, y, los eurodiputados, porque han marcado su territorio en la primera oportunidad que han tenido. Mientras tanto, a los administrados, que somos los verdaderamente importantes, no nos queda más remedio que armarnos de «santa paciencia».