Simeone no duda; Ancelotti, sí

L8 Ferrari

Ferrari es a la Fórmula 1 lo que el Real Madrid a la «Champions»: gloria, honor, tradición; de igual modo que Fernando Alonso, con el volante entre las manos, es lo que Cristiano con el balón entre los pies: cada uno en lo suyo, el mejor del mundo.

–Se olvida usted de Messi.

–No. Lo que ocurre es que escribo en un periódico de Madrid. Messi, para que le proclamen el número uno, cuenta, y no es crítica, con la lógica y leal fraternidad de los periódicos de la ciudad condal. Las cosas del fútbol son así.

X10 Botín

La otra pasión (deportiva y de imagen) de Emilio Botín era la Fórmula 1.

–El deporte –sostenía– es competición, como la Banca.

Emilio Botín era, en efecto, una pasión competitiva. Alguien cerca de él me trazó de él este perfil:

–Sabía ser valiente, sabía arriesgarse y sabía, sobre todo, gestionar el riesgo y la valentía.

Le gustaban el dinero y el deporte. Como a todo el mundo. El DD de la Marca España: el Dinero-Santander de Botín o el Dinero-Zara de Amancio Ortega en el mundo de los empresarios «osados» con talento, o Gasol, Alonso, Nadal y Mireia Belmonte, amén de otros, en el orbe del deporte. Lo que no es dinero es Deporte: esto es la Marca España.

J11 Alta ocasión

Digamos con frase cervantina retocada que Juan Antonio Orenga (imputado número uno del fracaso) ha perdido la más alta ocasión jamás ofrecida por los siglos para que la selección española de baloncesto pudiera ganar en su país el Mundial. Contra Francia, nuestro verdugo, me sorprendió, como espectador, el «talante» psicológicamente pasmarote del señor Orenga.

Si estuviera ahí un Simeone, alguien convulsionador como Simeone, el siglo XXI no estaría viendo lo que tristemente estamos viendo: una selección anémica mentalmente.

Los criticados, honestamente críticos. Pau Gasol: «Nos ha faltado preparación mental». Juan Carlos Navarro: «Francia ha preparado mejor el partidor». Con frase de Aznar: «Váyase, señor Orenga».

V12 Distinto

El poder del estilo. El de Simeone, como se sabe, es ganar y ganar. «Jugar bien –repite en un periódico argentino– es, sencillamente, ganar». Contundente, sin florituras, con puñetazo verbal taxativo. Ciertamente, la esencia del fútbol es ganar. Sólo que hay quien, discrepando del argentino, cree en el fútbol sedoso, en el fútbol bello, con o sin arrugas. «Por el imperio de la belleza al gol y por el imperio del gol a la victoria». Muy delicioso, muy lírico. Simeone, por lo que leo, no duda: «El Atlético es el equipo del pueblo» (¡toma demagogia futbolera!) y tratará, en el Bernabéu, de prolongar el descalabrillo, no superado todavía, del Madrid en San Sebastián. Simeone, a pesar del tráfico de jugadores idos y venidos, parece que tiene ajustado el equipo. Ancelotti parece que no. «El Real Madrid es un diésel». ¿Por qué, Ancelotti? Cada derbi es distinto, al margen del folclore de las estadísticas, que para nada sirven, y esta vez sobre el Real Madrid, además, pesa la «losa de la desaparición de Di María y Xabi». ¿Acertó FP diciéndoles el adiós? ¿Los echará en falta Ancelotti? Interesante, pues, este nuevo enfrentamiento entre el Madrid del dubitativo Ancelotti y el Atlético del vitalista Simeone.