«Stormy weather»

La Razón
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El título de esta histórica canción (tiempo de tormentas) inmortalizada por Ella Fitzgerald o Billie Holiday puede servirnos para calificar los últimos días vividos en el Vaticano: el anuncio de la inculpación del cardenal australiano George Pell por presuntos abusos sobre menores y el cese del cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller al frente de la importante Congregación para la Doctrina de la Fe.

El primer caso está «sub iudice» y, por lo tanto, hay que aceptar el principio de la presunción de inocencia. Pell, que fue arzobispo de Melbourne y de Sydney, es el primer cardenal que se presenta ante un Tribunal como acusado y ha defendido siempre su inocencia. «No veo el momento de presentarme ante el juez para limpiar mi nombre», ha dicho ante la Prensa. Lo hará el 18 de julio. Se trata de juzgar hechos sucedidos hace cuarenta años y de dilucidar qué versión es la verdadera: la de las presuntas víctimas (dos varones) o la del entonces sacerdote.

Situación penosa, en todo caso, para el Papa Francisco que había convertido a Pell en su hombre de confianza para sanear las finanzas vaticanas.

Diferente es el caso del cese del Cardenal Müller nombrado en 2012 por Benedicto XVI Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe a la que algunos –no sin cierto malsano regusto– siguen llamando el Santo Oficio o la Inquisición. Este robusto prelado alemán ha llegado al final del quinquenio previsto por el derecho canónico para desempeñar un cargo en la Curia y Francisco no le ha renovado en el cargo. Para nadie es un secreto que no sólo la relación entre los dos no era excelente sino sobre todo que el Cardenal aparecía como el cabecilla del grupo de eminentísimos que no sólo disienten abiertamente del magisterio papal sino que difunden su disidencia a los cuatro vientos. Bergoglio ha decidido poner fin a esta situación y ha nombrado al jesuita mallorquín Luis F. Ladaria Prefecto de la Citada Congregación de la que ya era secretario. Un nombramiento que ha sido acogido muy bien en todos los ámbitos porque Ladaria es un teólogo de extraordinarias cualidades y un hombre sereno y sonriente. Perfecto para tan delicado cargo.