Tienen método en su locura

La Razón
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Sólo ha hecho falta un día de actividad parlamentaria para confirmar las sospechas que alguno teníamos sobre Podemos. Lejos de aire fresco, lo que hemos percibido es el uso abusivo de las técnicas de comunicación política y una organización que adolece de un elevado desorden y caos interno. La estrategia de ocupar la mayor parte de las informaciones el día de la constitución de la Cámara tuvo como consecuencia una sobreactuación que hizo a la formación del sr. Pablo Iglesias cometer errores pasándose de frenada. La sra. Carolina Bescansa y la utilización de su bebé ofendió a la mayoría de mujeres que han dedicado buena parte de su vida a la defensa de la igualdad. Su reivindicación histórica ha sido que los hijos no constituyan un apéndice permanente de su madre que impida el desarrollo profesional de ésta, sino que el Estado y las instituciones provean de los mecanismos adecuados, como escuelas y servicios infantiles en los centros de trabajo, para colocar en situación de igualdad a la mujer.

Precisamente, fue la socialista Carmen Chacón, siendo miembro de la mesa del Congreso, quien puso en marcha el servicio de guardería de esta institución. Ésta suele ser la diferencia entre los socialistas y los que aspiran a asaltar el cielo, la diferencia entre conseguir mejoras mediante la reforma y los que nada les sirve.

Por otra parte, la puesta en escena del sr. Iglesias entre un grupo de militantes de su formación que le vitoreaban entre los leones de la entrada, sin duda se inspiraba en una escena clásica del socialismo español.

En efecto, Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE, era un hombre autodidacta, internado en un orfanato desde bien pequeño, que debió toda su formación a su trabajo de tipógrafo, que hizo prender en él interés por la lectura y por el saber.

Fue diputado en 1910, el primer parlamentario que no procedía de colegios élite, por esta causa, en numerosas sesiones parlamentarias, algunos miembros de la bancada conservadora de Antonio Maura, e incluso algunos liberales de José Canalejas, ridiculizaban y menospreciaban las intervenciones de un obrero autodidacta como Pablo Iglesias. Cada vez que esto ocurría, cientos de obreros, militantes y simpatizantes socialistas y del movimiento obrero, se congregaban en las puertas del Congreso para ovacionar a su líder en un intento de darle aliento, los socialistas de entonces defendían a sus compañeros de los ataques de sus adversarios.

Nada de esto tiene que ver con lo que ocurrió el otro día, por mucho que el sr. Iglesias Turrión intente revivir la historia de los socialistas, está muy lejos, entre otras cosas porque él tiene formación universitaria gracias a una política educativa puesta en marcha por gobiernos socialistas y a que nuestra democracia se construye desde el respeto a todas las formas de pensar.

Podemos no representa una nueva Política, ni siquiera una forma de hacerla, sino el viejo marketing de siempre. Pero más preocupante es el collage que, está siendo evidente, configura internamente a Podemos. Una formación política constituida a partir de la suma de grupos independentistas, anarquistas, comunistas y ex socialistas, difícilmente puede trazar un proyecto político común. El apellido de «confederal», que usó su próximo portavoz parlamentario, el sr. Errejón, no es más que un eufemismo detrás del cual quiso esconder un problema de conglomerado de grupos de difícil integración.

La primera de las consecuencias de su propia composición es la dificultad de gobierno de su propio grupo, traducido a la política parlamentaria, esto supondrá, bien la imposibilidad de tomar posiciones políticas apoyadas por todos sus miembros, bien diversas interlocuciones en el parlamento.

El presidente José Luis Rodríguez Zapatero obtuvo 164 y 169 diputados respectivamente en las elecciones de 2004 y 2008. Siempre puso al frente del grupo parlamentario a los mejores negociadores y el resto de grupos parlamentarios eran internamente consistentes, cuestión que facilita cualquier proceso de negociación, y aun así, a falta de 7 diputados para la mayoría absoluta, alguno de los responsables socialistas calificó la legislatura como realmente infernal en materia de alianzas en el Congreso.

No sólo la aritmética, sobre todo la Política y la responsabilidad, indican a los socialistas que su lugar es la oposición. Por otra parte, la dirección socialista no debería perder de vista la evolución de Podemos, pese a las imágenes de carreras, registros de documentos a falta de segundos para expirar los plazos y de los espectáculos que protagonizan, tienen solamente claro un objetivo: acabar con el PSOE. Me recuerdan a Hamlet, tienen método en su locura.