Transportes Ruiz y la revancha de Borges

Nuestra campaña agathista en Argentina de la semana pasada dio grandes resultados. Las redes cibernéticas fueron rápidamente tomadas. Tini Stoessel (ex-princesa Disney y sensación del presente pop) y Cosima Ramírez actuaron como embajadoras de Agatha Ruiz de la Prada, conquistando corazones; concretamente con el nuevo perfume agathista, Rebel Love. En él habían escondido las claves del universo. Un universo multicolor, adornado por los aromas más delirantes posibles; un olimpo color arcoíris en cuyo nombre se manifestaban.

Hubo encuentros, hubo charlas, hubo alguna que otra lágrima, durante los estáticos comienzos del agathismo argentino. Entre toma y toma, las dos jóvenes hablaron de Borges. Antes, Cosima siempre pensó que solo a la gente pretenciosa le gustaba Borges – y sobre todo le gustaba hablar de Borges –; ahora se podía contar ella misma felizmente entre esa gente pretenciosa de su imaginario. Por fin entendió que Borges se reía de sí mismo – a través de constantes sutilezas disfrazadas, de pedanterías cuya agudeza solo podrían captar muy pocos, (por lo menos con un solo intento). En esto estaba el morbo de Borges, en no entender muy bien las tantísimas maneras en las que se reía de sí mismo. Una cualidad indispensable en cualquier profesión –concluyeron las chicas, con entusiasmo.

Durante sus contados días de expedición especial en Argentina, Cosima había llegado a la conclusión de que era tierra fértil para sueños. Sus lánguidos tangos, sus evocaciones a tantos tiempos no vividos. Sus intrépidos e inquietos escritores. Su fantasía colectiva. Sus suspiros refractados... (Estas impresiones fueron recopiladas, en gran parte, en las cercanías de la librería El Ateneo de Buenos Aires). Claramente tendría que profundizar en su exploración, antes de dejarse llevar por el optimismo anticipado. Buscando los límites de la tierra, sus viajes le llevaron a la Patagonia. Fue el impulso natural al querer apartarse del mundanal ruido, de las historias políticas y recurrentes del gobierno, de los Iphone 8 que por fin habían cruzado sus aduanas. Muchos otros idealistas habían llegado a parar en la Patagonia, buscando exhumación en sus áridas tierras cobrizas. Allí existe justicia propia, la naturaleza se impone sobre su espléndido dominio de fuego y arena.

No habría mejor sitio –que la Patagonia– para calibrar las posibilidades utópicas de la humanidad. Las dimensiones patagónicas se apoderan de la imaginación. Aquellos paisajes expansivos, aquellos dramatismos geológicos y espectáculos naturales. Un encuentro con el infinito –y con uno mismo. Gracias al aislamiento que se siente, al verse tan lejos de la conocida sociedad, liberado de lo mundano, todo parece exagerado. Se proliferan los sueños. De ahí los centauros, unicornios y cóndores gigantescos transportando elefantes entre sus garras, que aparecen en los primeros mapas de la Patagonia. Una tierra de gigantes, con sueños a sus alturas.

Butch Cassidy y su «Wild Bunch» se lucieron entre los distinguidos residentes de la Patagonia. Siempre fue hogar de fantasiosos exiliados. El anarquista español Antonio Soto armó un buen jaleo con sus ideales a comienzos del siglo XX. Terminó trágicamente con El Massacre del 1921 –cuya lógica exterminadora se equiparó con un sistema de «clasificar ovejas». La Patagonia ha sido trágica de muchas maneras. Recurrentes sistemas la han intentado subyugar. Difícilmente se deja domar. La vida del gaucho (el cowboy argentino) está poblaba de contradicciones y abandonos.

Nunca había parecido más trágica la Patagonia que en estos últimos días de abril, durante el furioso otoño argentino del 2018 . Al llegar a la Patagonia, un despliegue embriagador de colores se interpuso entre Cosima y la realidad. Lágrimas de alegría y tragedia se le saltaron de los ojos. ¡Menudo festín visual para el auténtico colorista! Un éxtasis sensorial difícil de transcribir al papel, o a cualquier otra tecnología... Si uno se pasase años estudiando el asunto, con todos los recursos posibles a su disposición, aun así, sería incapaz de vestirse con todos los colores de estos bosques.

Bosques al rojo vivo que estaban rodeados de desierto patagónico, trazado con una historia multicolor en minerales, agrietado con la memoria de movimientos glaciares ancestrales, sus valles y montañas cuidadosamente moldeados por el tiempo. Un panorama lunar, goteado con gélidos lagos glaciares de un azul turquesa brillante y lechoso. El Perito Moreno, glaciar de considerable aclamo internacional, se erguía sobre las plácidas orillas del Lago Argentino, con una legión de morenas –(formaciones geológicas de acumulación mineral y terrestre)– a sus pies.

Sería un lugar idóneo para inaugurar una nueva línea de autobuses de Transportes N.R. Ruiz X Agatha Ruiz de la Prada. Este mismo viernes se había anunciado el comienzo de esta maravillosa colaboración en el Palacio de la Magdalena de Santander (en ocasión del 60º aniversario de la intrépida empresa de transportes). Agatha en persona estuvo presente en las ceremonias de tan bella alianza. Primero la península española; y luego el universo...