Un viernes decisivo

Es muy probable que el viernes pasado, 8 de febrero de 2013, pase a la historia del sector agroalimentario español como una fecha muy importante. De entrada, en Bruselas los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron el nuevo Marco Financiero para el periodo 2014-20. En principio, y a salvo de lo que diga el Parlamento Europeo, habrá una importante cantidad de dinero, aunque inferior a la del actual periodo, para financiar la PAC y las ayudas directas. Comienza por lo tanto a despejarse el camino. Rajoy dijo que se consolida el nivel de apoyo que el campo español recibe en estos momentos, mientras que las organizaciones agrarias hablan de importantes recortes. Dependiendo de cómo se hagan las cuentas, ambas partes pueden llegar a tener razón. En cualquier caso se trata de valoraciones muy precipitadas, porque hasta que no se apruebe la reforma de la PAC, que los ministros negocian todavía, no se sabrá la cantidad de dinero que llegará a cada Estado. De ahí que todas las valoraciones sean precipitadas, insisto, especialmente aquellas que ya se atreven a hablar de las repercusiones para cada una de las Comunidades Autónomas.

Mientras tanto, en Madrid, ese mismo día, el Gobierno remitió a las Cortes dos proyectos de Ley que son, en principio, muy importantes para el sector agroalimentario. Con ellos se trata de mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, potenciando el papel de los productores (agricultores, ganaderos e industria) frente al creciente poder de la distribución comercial y, por otro, favorecer la concentración de la oferta a través de las cooperativas. Si estos proyectos se convierten finalmente en leyes y se mantiene su redacción actual podríamos estar ante una auténtica revolución con repercusiones muy importantes durante mucho tiempo.