¡Vamos Rafa!

La Razón
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En el año 2001 –el de una odisea en el espacio– el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, y el teniente de alcalde y consejero delegado de la candidatura Madrid 2012, Ignacio Del Río, tuvieron el acierto de conseguir que la capital de España fuera sede de un Masters Series de Tenis, cuya primera edición se celebró en octubre de 2002 en el Madrid Arena –en aquellos tiempos el Rocódromo– y que fue ganada por Andre Agassi.

Aquel Masters Series que anteriormente se celebraba en Stuttgart comenzó a disputarse en Madrid el mismo año que un chaval de sólo quince años se convertía en el jugador más joven de la historia en ganar un partido oficial de la ATP, Rafael Nadal, uno de los mejores deportistas españoles de la historia –para muchos el mejor–. Además de Nadal, han sido tan importantes los éxitos de los tenistas españoles en estos últimos quince años que constituyen la más potente «armada invencible» de nuestra historia tenística. Ferrero –ganador en Madrid en 2003, Ferrer, Verdasco, Feliciano, Robredo o Almagro, por citar sólo algunos, han estado también en los primeros puestos del ranking mundial.

El torneo de Madrid ha ido ganando importancia y prestigio en el circuito del tenis, consiguiendo estar entre los nueve torneos Master 1000 que hay en el mundo. A partir del año 2009, con el nombre oficial de Mutua Madrid Open, además del torneo masculino de la ATP, también se disputa el femenino en la categoría WTA Premier Mandatory. Ese éxito se ha logrado, no cabe duda, invirtiendo cantidades importantes de dinero, pero también por el buen trabajo de mucha gente, como Ion Tiriac, máximo responsable de los organizadores, o Gerard Tsobanian, un francés ya madrileño que se ha esforzado cada día en que todo mejorara y que el Masters no se fuera de Madrid, como han intentado algunos. Manuel Santana también ha estado desde el primer minuto aportando su enorme experiencia. Y tantas personas del Ayuntamiento, alguna también desde el primer set, a las que hay que agradecer su esfuerzo, capacidad y dedicación. En tenis hay cuatro torneos Grand Slam: Wimbledon, Roland Garros, Open USA y Australia; y en el siguiente nivel sólo hay otros cuatro grandes torneos en el mundo, dos en Estados Unidos –Indian Wells y Miami–, uno en China –Pekín–, y otro en España, Madrid.

Aunque no llega a las cifras de un Grand Slam –Roland Garros destina treinta y dos millones de euros para premios–, el coste económico de un evento de este altísimo nivel es grande, es una gran inversión que tiene mucho retorno para Madrid y para el resto de España. Cada euro gastado en el Masters de Madrid fue siempre presupuestado, fiscalizado e intervenido, habiéndose aprobado los acuerdos correspondientes por la Junta de Gobierno, no como ahora en el Ayuntamiento de Madrid, que para poder actuar como la Inquisición, desprecian y ocultan los informes de su Asesoría Jurídica , que cuenta con letrados de reconocida competencia y profesionalidad, despilfarrando el dinero en bufetes privados sin que haya sido aprobado, ni siquiera conocido, por el consejo de administración de la sociedad pública que paga.

Como en cualquier competición deportiva queremos el triunfo de uno de los nuestros, aunque en el aspecto económico que es muy importante, dada la enorme difusión del torneo, es muy positivo el triunfo de tenistas de países donde España vende turismo, por ejemplo: si el japonés Nishikori, al que ya vieron millones de espectadores disputar una final aquí, consiguiera su primer Masters 1000 en Madrid sería de enorme rentabilidad. Durante diez días, más de cien millones de personas en todo el mundo están viendo imágenes del torneo con la palabra Madrid en las pistas de la Caja Mágica, y también oyendo cómo los españoles animan, gane o pierda, al mejor tenista sobre la tierra gritando ¡VAMOS RAFA!