Votad ya, y vayámonos

La Razón
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Recuerdo a una persona nombrada a dedo por Francisco Franco que presumía de no haber jurado los Principios Fundamentales del Movimiento, obligatorio para acceder a estas poltronas, con la excusa de haber guardado silencio a la hora de responder a la pregunta: «¿juráis lealtad a los Principios...?» en una ceremonia colectiva en la que había varios designados a dedo como él.

Me viene a la memoria aquella anécdota, de «mal pagador» como dicen en mi pueblo, al comprobar las actitudes de Ciudadanos (C’s) y PSOE a la hora de encarar las negociaciones para elegir a Ana Pastor como presidenta del Congreso y las relativas para la elección de presidente del Gobierno al candidato del PP.

De cara al exterior se niegan a votarle y se escudan en la abstención como subterfugio para presumir después de que no le han dado su apoyo, obviando hasta engañarse –a los ciudadanos no los confunden– que esa abstención será la que haga continuar a Mariano Rajoy en La Moncloa. El catecismo clasificaba «pensamiento, palabra, obra y omisión».

Respecto a Albert Rivera, demostró ayer haber reconocido su error tras el 20-D al menos en tres dimensiones: apoyo al PP como partido más votado, dejar de vetar a Mariano Rajoy y abandonar la milonga de que el presidente del Congreso tiene que ser de diferente formación que la del presidente del Gobierno.

El PSOE, por su parte, se encuentra en la pantomima de contar los apoyos de Rajoy para votar «no» o justificar la abstención necesaria para que pueda formar gobierno, encontrar una vía para justificarse como aquél con los Principios Fundamentales del Movimiento. Voten ya y vayámonos de vacaciones. Así es la vida.