Yo, Leonor

La Razón
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Ay. Qué bien nos trata la vida. Ay, qué bien nos trata la vida, la verdad. Tú calcula, lo bien que nos trata la vida. Que yo se lo dije a Altibajos: El tito no va a la cárcel ni loco. Hemos pegao un mangazo gordo. Qué alegría pertenecer a esta familia, que tienes una seguridad de por vida. Porque miren Vds., que son plebe y eso. No pretendan tampoco igualarse, eh. Vds. es su sitio y nosotros en el nuestro. El tito tuvo un problemita y ahora estamos intentando que se disimule y que se puedan quedar el tito y la tita en Suiza por el bien de todos. Suiza es un país maravilloso. Igual me exilio ahí, oyes. Igual, cuando se me hinchen las narices de podemitas, cuando yo sea reina y me hagan las sesiones parlamentarias insoportables, me largo a Suiza, que ahí no se mira a nadie por encima del hombro y mucho menos si has cometido un delito fiscal. Y, como el tito, puedo no pegar un palo al agua durante tres años y no pasa nada. O igual me voy a Argentina, que hemos hecho muy buenas migas con Juliana. Ay, Juliana, que yo pensaba que era una sopa y resulta que es una persona. Muy buenas migas, ahí, compitiendo en estilo. Es que servimos para muchísimas cosas pero Vds. no se dan cuenta. Cuál de las dos es más elegante. Ganó Altibajos o Juliana. Fue Juliana noqueada por mi madre. Fue mi madre anulada por Juliana. Y así pasamos los días. Es una vida, de verdad, que no es para cualquiera. El caso es que, menos mal, vino esta gente de Argentina, porque teníamos un ambiente en la casa que se podía cortar con una navaja capaora. El yayo diciendo que pelillos a la mar, la yaya que se corta una vena con el bono bus, la tita mayor que bastante tiene con hidratarse las puntas, la siguiente que el amor tiene dos caras, mi padre que no pega ojo. Y Altibajos. Altibajos está disfrutando. Ya te lo dije, Felipe. Y así todo el rato. A ver si me mandan a un reformatorio y llevo una rutina normal. Me voy, que tengo batucada.