Zarra y su récord imbatido

Lástima o fortuna, no alcancé a ver jugar a Telmo y, en cambio, tengo la enorme suerte de contemplar cada fin de semana a Messi, como también puedo disfrutar de Iker, Xavi, Iniesta, Sergio Ramos y tantos otros futbolistas de esta Edad de Oro del fútbol español, o de Cristiano, estrella mundial sobresaliente. En cambio, gocé de la amistad de Zarra y de su familia. Asistí a su homenaje en Bilbao, con Matías Prats y el portero inglés Williams, al que Telmo marcó su gol en 1950, y compartimos narración (San Mamés, Athletic- R. Madrid, 1999). Se dice que Messi ha batido el récord de Telmo y no es del todo cierto. Ha superado el número de goles marcados por el gran león rojiblanco y, aunque sólo fuera por ello, deseo felicitarlo. A buen seguro, que Leo derribará todavía muchas marcas, pero en el caso de Telmo y sus 251 goles en 277 partidos, ese récord no se ha batido. Se conseguirá cuando alguien marque 252 tantos en 277 encuentros. Messi tardó 289 partidos, doce más que Zarra, en marcar sus mismos goles. Sin negarle un ápice de mérito, aplaudiéndolo, pero diciendo la verdad, que sólo es una.

Ambos son jugadores de distintas épocas, características y condiciones, unidos por el dulce sabor del gol, pasión desatada que el fútbol nos regala a través de los siglos. Zarra sigue vivo y su récord también. Es de justicia. Como lo es celebrar a Messi o a Cristiano camino del Olimpo. Sin embargo, quedemos en paz con la historia sin la ansiedad de vender más minutos de televisión. Telmo sigue siendo Dios.