Benedicto XVI, el magisterio de la iglesia

La Razón
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Desde aquel lejano febrero de 2013 en el que se hizo efectiva su renuncia y pasó a ser emérito, el Papa Benedicto XVI ha cumplido su promesa de permanecer «oculto al mundo», pero ese silencio libremente escogido no se ha convertido en desmemoria u olvido sobre su figura y su obra, sino más bien en todo lo contrario. Cumple 90 años y es un motivo, una efeméride, para recordar lo mucho y bueno que hizo por la Iglesia y por los creyentes que lo conservan como un referente, un guía indiscutible que sirve a la fe desde su residencia en el monasterio «Mater Ecclesiae» y desde la que mantiene una relación muy fluida con su sucesor en la silla de Pedro. Que Joseph Ratzinger fue un gran Pontífice y que, pese a su corto Pontificado de siete años y medio, su legado ha pasado ya a la historia como una de las más sólidas contribuciones al magisterio de la Iglesia es algo que nadie discute. Supo combinar como pocos la lucidez de la fe y la razón para enriquecer el Papado con su gigantesca dimensión espiritual y su compromiso con la Iglesia y lo que representa. Su humildad, entrega, cercanía y lealtad fueron cualidades que calaron en esa comunidad de más de 1.200 millones de católicos que le veneraron entonces y le estiman hoy como el que fue su gran líder espiritual. Para España fue también un Papa respetado y querido y sus tres viajes a nuestro país dejaron testimonio de ello. En suma, un gran Pontífice y un magisterio extraordinario.