Blesa y el trágico final de un tiempo vencido

El fallecimiento de Miguel Blesa conmocionó la vida nacional por inesperada y trágica. El ex presidente de Caja Madrid fue hallado muerto con un disparo de rifle en el pecho en una finca de Córdoba. Los primeros testimonios hablaron de un suicidio, aunque será la autoridad judicial la que determine las circunstancias del fallecimiento. El que fuera principal directivo de la entidad financiera madrileña durante su época de mayor esplendor (1996-2010) tenía por delante un complicado horizonte vital derivado de los procesos abiertos por las presuntas irregularidades en su gestión. Había sido condenado a seis años de cárcel por el supuesto fraude de las «tarjetas black» y estaba abocado a otro juicio por el asunto de los sobresueldos irregulares de Caja Madrid, además de estar afectado por la pieza relativa a las preferentes del «caso Bankia». Cómo pudo afectar este descenso a los infiernos en el ánimo del que en su día fue uno de los personajes más poderosos del país es algo que a estas alturas ya importa poco, pues ante el deceso de una persona lo que corresponde es mostrar respeto y dar el pésame a la familia. En estas ocasiones, las redes sociales son el lamentable vehículo por el que un puñado de miserables convierten sus mensajes en contenido para sentinas. Por lo demás, el dramático final de Blesa apunta también al epílogo de un tiempo superado de superávit de cajas de ahorro fallidas, crisis económica, burbujas inmobiliarias, manejos políticos y sensación de impunidad. Aparentemente, todo eso quedó atrás. Esperemos que para no volver.