Opinión

Creación sostenida de empleo

La Razón
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A nadie se le oculta que en los resultados de la lucha contra el desempleo se va a medir principalmente el éxito o el fracaso de la política económica del Gobierno. De hecho, a ese fin –la reducción de las altísimas tasas de paro generadas por la crisis– ha ido dirigido el programa de reformas impulsado por Mariano Rajoy, desde el convencimiento de que la economía española debía estructurarse sobre nuevas bases si se quería romper el círculo vicioso de un sistema deficiente, verdadera máquina de destrucción de empleo cada vez que se producía un cambio de ciclo negativo. Pues bien, los últimos datos sobre el mercado laboral y la afiliación a la Seguridad Social confirman que el objetivo se está consiguiendo. Con todas las cautelas que se quieran poner, incluso aceptando el matiz de la alta temporalidad en los nuevos contratos, los hechos hablan por sí solos. España se está recuperando de una crisis económica de proporciones inéditas que llegó a comprometer seriamente la viabilidad financiera del Estado. Tal es así, que datos como el de la afiliación a la Seguridad Social nos retraen a la situación que había en 2001, antes de que se consolidara el gran salto económico de los gobiernos de Aznar, lo que da idea de la magnitud de la catástrofe sufrida. Es, por lo tanto, muy fácil incidir en la crítica de la situación actual, como hacen los sindicalistas, sin tener en cuenta el punto de partida. Pero lo cierto es que en el pasado mes de junio el número de parados registrados se redujo en otros 122.684 trabajadores, lo que supone el segundo mayor descenso en un mes de junio de toda la serie histórica, es decir, desde 1996. Más significativo es, sin embargo, la consolidación de la tendencia en los seis primeros meses de este año, que acumulan la incoporación, sin el efecto estacional, de 251.637 personas a un puesto de trabajo, que sí es el mejor dato para igual periodo de tiempo de toda la serie histórica. Y aunque la temporalidad de la contratación, como ya hemos señalado, es alta, también se está apuntando un cambio de tendencia: los contratos indefinidos firmados en junio de este año, 10.258, representan un 26,2% más que los registrados en el mismo mes de 2013. Los indicios de la mejoría son claros y esperanzadores. Por ejemplo, el sector de la construcción, el más castigado por la crisis y el consecuente estallido de la burbuja inmobiliaria, comienza a dar signos de recuperación: en los dos últimos meses ha sido el que ha registrado los mayores porcentajes de empleo. Es preciso seguir perseverando en lo conseguido y no dar por terminada una reforma laboral que está demostrando ser muy eficiente, con la ventaja añadida de que tras la estabilización y saneamiento de las cuentas del Estado, que también es un hecho, la economía española cuenta con margen financiero para potenciar el crecimiento.