Opinión

Elecciones y estabilidad

La Razón
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El Debate sobre el Estado de la Nación dejó algo meridianamente claro: el presidente del Gobierno necesita consumir toda la legislatura para poner en marcha el amplio paquete de medidas sociales que anunció en las Cortes y dar un nuevo impulso a la recuperación económica. Suele decirse que Mariano Rajoy es previsible hasta en su agenda electoral, prerrogativa que le corresponde administrar y cuayos tiempos podría usar en beneficio de su reelección. Pero, por encima de estos cálculos, que sin duda tienen peso, la mejor arma electoral de Rajoy es la estabilidad, basada en un Gobierno fuerte y en acometer los planes prometidos. El debate evidenció que no hay mejor arma electoral que ofrecer buenos resultados del trabajo hecho en la legislatura. Ésta, que empezó el 13 de diciembre de 2011, ha estado marcada por la crisis económica y la amenaza real y dramática de un posible rescate. Como Rajoy dejó claro en el debate, oponerse a ese posible rescate con un programa claro de reformas que asegurase a la vez los servicios públicos fue su mejor decisión. Los datos macroeconómicos indican que España está en la senda de la recuperación, como muestran, además, los índices de creación de puestos de trabajo, capítulo con el que Rajoy se ha comprometido de manera especial al anunciar la creación de un millón de empleos para el periodo 2014-15. Es lógico, por lo tanto, que Rajoy quiera presentar ante la sociedad española que la recuperación es producto de un plan de medidas reformistas emprendidas por su Gobierno y que ese plan sea el estandarte de su campaña electoral. De ahí que necesite agotar la legislatura y que la agenda social anunciada en el Debate del Estado de la Nación se concluya en septiembre. Siguiendo el objetivo de crecimiento y de mantener la mayor estabilidad institucional, el Gobierno podría presentar su proyecto de Presupuestos a finales de diciembre o principios de enero, con lo que conseguiría que los ministros puedan seguir trabajando a pleno rendimiento. En nuestra cultura política está muy establecido que cualquier convocatoria electoral es más que unos comicios ordinarios. Sin embargo, en las próximas generales sí se va a tener muy en cuenta la voluntad de servicio público de nuestros políticos, su eficacia y el cumplimiento del programa. Según una encuesta de NC Report que publicamos hoy, Mariano Rajoy ganó el Debate del Estado de la Nación, con una valoración del 40,1%, frente a Pedro Sánchez, que consiguió el 33,7%. El votante valora que las opiniones políticas se concreten en programas y, dentro de lo posible, con resultados contrastables. Rajoy lo hizo, frente a Sánchez, que se dejó llevar por una corriente de fondo basada en evitar cualquier responsabilidad sobre la crisis económica. En definitiva, culpar al adversario pero no presentar propuestas concretas.