En defensa del Estado de Derecho, Otegi no puede ser candidato

En el mes de septiembre de 2011, Arnaldo Otegi quiso hacerse pasar por un «hombre de paz» que se había sacrificado –sin poner en riesgo su vida, claro está– para que ETA dejase de matar. No había pruebas de este delirante relato. Así lo vio la Audiencia Nacional, que desmontó el pacifismo del que había sido miembro de la banda, con participación directa en secuestro y otros delitos de sangre. Finalmente fue condenado a diez años de prisión –ha cumplido seis y medio– por la reconstrucción de la estructura de la ilegalizada Batasuna, «siguiendo instrucciones de ETA». La sección cuarta de la Sala de lo Penal, presidida por el juez Ángel Murillo, entendió que Otegi había dirigido esta estrategia de la banda armada. La pena incluía la «inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo –para ser votado– por igual tiempo» y el veto para ejercer cargo público hasta 2021. Por lo tanto, no caben interpretaciones sobre la sentencia: Otegi no se puede presentar como candidato en la lista de EH Bildu para las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre. El líder proetarra ya manifestó que la decisión de que él encabece la candidatura a lendakari es «soberana» y no hay ley alguna que lo impida. El desafío tiene el característico estilo de la brabuconada de las «herriko tabernas»: «No va a haber tribunal, ni Estado, ni Guardia Civil ni Ejército español que vayan a impedir...». En esto, sigue la estrategia del independentismo catalán de desobedecer las leyes, a las que no reconoce, y sólo respetar la «soberanía» de un supuesto pueblo al que creen que sólo ellos pueden representar. En este caso, la «soberanía» es la de un puñado de militantes de los restos del brazo político etarra. Otegi vive encarcelado en la realidad construida por el terrorismo y no tiene en cuenta que el Estado de Derecho –al que con tanto ahínco él personalmente quiso destruir– se defiende haciendo cumplir las leyes. No cabe otra posibilidad. El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, remitió ayer un escrito en el que sostiene que Otegi no puede presentarse a las elecciones vascas porque es «inelegible» al estar inhabilitado por sentencia firme hasta el año 2021. El escrito fue enviado a la Audiencia –que es a quien corresponde ejecutar dicha sentencia– para que a su vez remita a las juntas electorales vascas las sentencias por las que fue inhabilitado y el auto del Supremo en el que se rechazó su recurso. Todo indica que la estrategia electoral de EH Bildu se va a basar en el victimismo, precisamente del verdugo, al que se le quiere retirar la posibilidad de votar. Siguiendo el modelo de los secesionistas en Cataluña, cada paso que dé Otegi servirá para exaltar al «pueblo soberano» y cada sentencia del Estado de Derecho cerrando el paso a quien incumple la Ley será una demostración de su cariz antidemocrático. Nada nuevo. Se abre una disputa legal muy previsible: Otegi tiene de plazo entre el próximo día 17 y el 22 para registrar su candidatura; el 24 se hará pública; el 26 y 27 se podrá impugnar; finalmente se proclamará el 29; hasta el 1 de septiembre hay de plazo para este contencioso electoral. Nos encontramos de nuevo ante un caso de desobediencia a las leyes y la amenaza de que sólo serán acatadas las que consideran propias o expresadas por la «soberanía», en este caso la abertzale. PP, Ciudadanos y UPyD han anunciado que impugnarán la candidatura de Otegi; no así los socialistas, que creen que no hay que favorecer su victimismo, por lo que es urgente que rectifique y se sume a las fuerzas constitucionalistas. Por principio democrático, hay que cerrar el paso a la burla de Otegi al Estado de Derecho.