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La hora de la creación de empleo

España crea empleo por primera vez desde el inicio de la crisis. Ésa es la noticia que podemos extraer de los datos del paro presentados ayer. No hay que ser triunfalistas, pero sí reconocer que la tendencia se ha invertido después de que, durante siete años consecutivos, la destrucción de empleo fuera una constante. La crisis ha sido demasiado dura como para permitirnos echar las campanas al vuelo, y menos nuestros gobernantes. Mariano Rajoy se limitó ayer a recalcar con precavida moderación que estos datos son «un estímulo para seguir trabajando para que la recuperación llegue a todos». Por lo tanto, sólo cabe admitir que los datos favorables en los diferentes índices económicos nos indican el camino para la recuperación. Si no hay tiempo para el autobombo, porque el objetivo que se marcó el actual Gobierno era terminar la legislatura con un índice de desempleados por debajo de los cuatro millones, menos tiempo debería invertir la izquierda en presentar estos datos como poco menos que catastróficos. No sólo descendió el número de parados en 253.627 personas, sino que se creó empleo por primera vez desde 2007, como queda registrado en el número de nuevos afiliados a la Seguridad Social, que aumentó en 417.574 personas. El número de contratos acumulados en todo 2014 es de 16.727.089, lo que supone 1.934.475 (un 13,1%) más que el año anterior, de los cuales 1.350.331 son indefinidos. El descenso del desempleo no es estacional, ya que 2014 fue el segundo año consecutivo, tras las cifras de 2013, que supuso un descenso de 147.000 personas, a diferencia de los años anteriores, que fueron los más duros de la crisis. Por último, el número de solicitudes de prestación, que en noviembre llegó a 731.040, ha descendido un 20,5% respecto al mismo mes de 2013. El Gobierno aprobó la reforma laboral con la intención de adecuar el mercado de trabajo a una mayor competitividad, lo que suponía flexibilizar sus costes laborales. Estas medidas han permitido agilizar el mercado, a lo que también ha favorecido la bajada de la cotización del euro y la caída del precio de las energías. El triunfalismo es pernicioso cuando no hay una base real en la que fundamentarse, pero cuando los índices económicos apuntan a que la recuperación de nuestro país va en la buena dirección, conviene transmitir ese optimismo. España crecerá un 2% según los informes de la UE, y el bono de la prima de riesgo se ha situado por debajo de los 100 puntos (no olvidemos aquel fatídico 24 de julio de 2012 en que alcanzó los 639), por lo que se abren unas buenas perspectivas que ahora deben corresponderse con la estabilidad política y con un papel más activo de las instituciones europeas, sobre todo del Banco Central Europeo, que debería impulsar la financiación para activar el crédito.