Opinión

La hora de la verdad del PP

La Razón
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La segunda jornada de la Convención Nacional del PP, que hoy clausurará Mariano Rajoy con un esperado discurso programático, ha servido, cuando menos, para demostrar que los principios que conforman el ideario político del gran partido del centroderecha español siguen absolutamente vigentes, por más que la complicada y dura gestión de la crisis económica durante estos tres años haya podido relegarlos en la percepción de sus votantes. Ayer, cuestiones como la lucha contra el terrorismo y el apoyo a las víctimas, la defensa del Estado del Bienestar o la imbricación de Cataluña en el proyecto común recuperaron el protagonismo que siempre han tenido en un partido que ha hecho de la defensa de la Constitución y de la Ley sus señas de identidad. Sin embargo, son muy conscientes en la dirección del Partido Popular de que ha habido falta de pedagogía, de esfuerzo de comprensión, entre un sector de sus votantes que ha interpretado como actos de dejación de principios actuaciones del Gobierno que venían condicionadas por decisiones del Poder Judicial de inevitable cumplimiento. También son conscientes de que los problemas de corrupción que han surgido en el seno del partido y en diversas administraciones públicas bajo su responsabilidad han incidido muy negativamente en su votante natural, especialmente crítico con el mal uso del dinero público y que estaba convencido de que las corruptelas eran siempre de otros partidos. Aunque es muy aventurado cuantificar la pérdida real de apoyos electorales que suman los sectores descontentos, no parece que sea menor. La encuesta de NC Report, que hoy publica LA RAZÓN, indica que, al menos, un 18 por ciento de quienes votaron al PP en las últimas elecciones generales, y que representan dos millones de votos, muestran su indecisión a la hora de renovar la confianza en el partido, frente al 65,2 por ciento que tiene decidido renovar el apoyo a las candidaturas populares en los próximos comicios. Es en esos simpatizantes que se declaran desilusionados y enfadados, a los que se refirió directamente José María Aznar en su intervención del viernes, donde deben centrarse los esfuerzos de Partido Popular en los escasos meses que restan para las próximas elecciones municipales y autonómicas. No sólo cuenta con la baza de la recuperación económica, sino que puede enarbolar con orgullo la larga serie de medidas legislativas aprobadas para poner coto a la corrupción. Pero mucho nos tememos que pueda no ser suficiente si los candidatos y los cuadros del PP no son capaces de derribar el muro de la propaganda populista que, desde ambos extremos del espectro político, buscan la destrucción del sistema. Es la hora de la verdad de un partido que retomó las riendas de España en unos momentos críticos y que debería hacer valer su gestión.