Un rumbo correcto

La Razón
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Quienes acudieron a la clausura del Campus FAES con la idea de presenciar un duelo y un episodio de fricción entre Mariano Rajoy y José María Aznar debieron de salir decepcionados, además de frustrados, al comprobar su escaso conocimiento sobre la responsabilidad y el perfil de los dos políticos. Por el contrario, la normalidad presidió el encuentro, como no podía ser de otra manera, más allá de planteamientos puntuales o visiones episódicas de la realidad. No se trató tampoco de una reivindicación del pensamiento único, pues el debate y la contraposición de ideas enriquecen la reflexión y suelen mejorar los resultados y las respuestas. Mariano Rajoy defendió la gestión de su gobierno con mensajes medidos y consistentes sustentados en una radiografía de la situación del país lo suficientemente certera. El presidente del Gobierno hizo hincapié en el ritmo y el rumbo «correctos» de sus políticas, que incluyen reformas «ambiciosas» y de «verdad». Pero, de forma consecuente, avisó a continuación de que el balance de la gestión de su administración se debería realizar al final de la legislatura y que sentenciar sus medidas cuando quedan dos años para que se agote «no es justo ni conduce a nada». Difícilmente se puede estar en desacuerdo con un planteamiento que reclama una evaluación del trabajo cuando éste haya terminado y no a mitad del camino. Hay que recordar una y mil veces que la calamitosa herencia recibida de los gobiernos socialistas tuvo al país al borde de un rescate que evitó Rajoy. Entonces, el presidente habló con la verdad y advirtió de que no existían fórmulas mágicas ni milagros que nos permitieran pasar de cero a diez sin una dura y sacrificada travesía del desierto. En ella estamos. Por esa razón, precipitar juicios en función de coyunturas sólo conduce a conclusiones desenfocadas y poco concluyentes. El presidente, sin embargo, no se aparta –tampoco ayer– de un realismo político conveniente. Aseguró que, aunque no se puede asegurar aún que «España va bien», sí se puede afirmar que «España va mejor» que hace un año. Un planteamiento sostenido con datos y con sensaciones difícilmente rebatibles. Aunque se ha dado la «vuelta al reloj de arena de la crisis», como apuntó Rajoy, queda una gran tarea por delante hasta conseguir el crecimiento y la creación de empleo. Desde su posición y su experiencia, José María Aznar mostró ayer su disposición a seguir aportando soluciones y reflexiones. Las suyas, es cierto, suman especialmente. Habló, por ejemplo, del proyecto de reforma fiscal de FAES, además de otras «propuestas fundadas» que puso a disposición del Gobierno. Rajoy las tendrá en cuenta. Presidente y ex presidente apostaron por España con la seguridad de que saldrá adelante con las políticas reformistas.