Una gestora para fortalecer al PP madrileño

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La actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha recibido la responsabilidad de dirigir el proceso de sucesión a la presidencia del PP madrileño en unos momentos difíciles, en los que el desánimo embarga a una buena parte de sus militantes, bombardeados durante meses por noticias que ligan al partido con casos de corrupción. Pero si es comprensible que bajo la presión de los acontecimientos la presidenta de la gestora anuncie la apertura de un amplio proceso de limpieza interna y reforma estatutaria, con adopción del sistema de primarias abiertas y directas para la elección de la nueva dirección, no lo es tanto que se transmita una imagen de refundación de urgencia, que sería la aceptación tácita de los argumentos partidistas de la izquierda, que utiliza los casos de corrupción como ariete para demoler al adversario. El PP de Madrid no sólo es el partido con más implantación en la región, sino el más votado elección tras elección y su trayectoria tiene muchas más luces que sombras. Bien están las medidas regeneradoras y todo aquello que contribuya a impedir que medren los aprovechados, pero desde el respeto a la cultura de gestión del partido y a unos militantes que en su inmensa mayoría son ajenos a cualquier irregularidad.