Opinión

Detener el escándalo de las excarcelaciones

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El hecho de que más de 250 presos etarras hayan sido excarcelados desde 2008 no sería motivo de preocupación social si su puesta en libertad se debiera al cumplimiento estricto de las penas. Lo que causa escándalo son las apresuradas decisiones judiciales, favorecedoras de asesinos múltiples, cuando ni siquiera vienen obligadas por la Ley. El Tribunal Supremo debe corregir unas actuaciones que dañan a las víctimas del terrorismo y dan aliento a sus verdugos. Mientras ETA no se disuelva hay que mantener el rigor penitenciario.