El divorcio que retrata a la pareja

Manuel Valls ya es historia para Ciudadanos. Una historia amarga con final abrupto después de un idilio fugaz y rebuscado. Albert Rivera rompió una relación que él mismo había presentado como histórica unos meses atrás y como el principio del fin del separatismo y el populismo en Barcelona. La gota que colmó el vaso de la incompatibilidad de caracteres fue el apoyo de Valls a Ada Colau. Los ediles naranjas formarán grupo en el Ayuntamiento. Todos los actores quedan retratados en su frivolidad.