La era «post-Snowden»

La ciudad italiana de Turín ha sido la elegida este año por WAN-IFRA, la asociación mundial de editores de periódicos que engloba más de 18.000 publicaciones de más de 120 países, para celebrar su congreso mundial, en el que se han dado cita invitados de los cinco continentes en un programa que incluía más de una treintena de mesas redondas y ponencias.

Una de ellas, la que inauguraba el congreso el pasado lunes, llevaba como título «Seguridad nacional, liberación y el papel de la prensa libre en la edad digital», que abordaba el rol que juegan actualmente los periódicos en esta etapa «post–Snowden».

Y es que, una de las conclusiones de los ponentes es que la situación de los medios de comunicación, sobre todo la de aquellos que apuestan por el periodismo de investigación, ha empeorado considerablemente, pues se han evidenciado las debilidades de los sistemas de telecomunicaciones, que permiten a los servicios de espionaje de los distintos gobiernos controlar cualquier llamada telefónica, cualquier mensaje o cualquier correo electrónico.

Según aseguró Janine Gibson, responsable de la edición digital del diario británico «The Guardian», «vamos a tener que trasladar las redacciones a aquellos lugares con menos restricciones informativas para evitar la amenaza que supone la vigilancia estatal en esta era «post-Snowden».

Tanto «The Guardian» como el estadounidense «The Washington Post» han sido galardonados este año con el premio Pulitzer en la categoría de servicio público por sus informaciones sobre el espionaje efectuado por Estados Unidos a partir de las revelaciones hechas por el antiguo experto de la CIA Edward Snowden.

Otro de los participantes, Claudio Paolillo, de la Asociación Interamericana de Prensa, explicó que, «estrictamente hablando, Edward Snowden no representa nada nuevo bajo el sol», pero sí reconoció que los avances tecnológicos han hecho que el «Gran Hermano» que imaginó George Orwell en su novela «1984» sea «más tangible que nunca».

Por su parte, Gary Pruitt, presidente de la agencia de noticias AP, denunció que situaciones como la que sufrieron el pasado año, cuando el Gobierno de Obama pinchó 21 líneas telefónicas de periodistas de la agencia para tratar de descubrir la fuente que les había filtrado una historia desde dentro de la Administración, ponen de manifiesto el grado de control al que se ven sometidos los medios en la actualidad.

Sin embargo, prosiguió Pruitt, «el mayor impacto para nuestro trabajo es la cada vez mayor dificultad con que se encuentran los periodistas para acceder a fuentes confidenciales en esta era «post-Snowden». La gente se ha puesto muy nerviosa y nadie quiere hablar con nosotros. No quieren que sus números de teléfono puedan aparecer asociados a periodistas y los empleados del Gobierno que antes hablaban normalmente con nosotros ahora no lo hacen».

Por estos motivos, los responsables de los medios insistieron en la necesidad de dar a los periodistas una formación básica en ciberseguridad, para que puedan evitar, o detectar al menos, cuándo sus comunicaciones están siendo vigiladas o rastreadas. Quizás, de lo contrario, sea necesario prescindir de herramientas como el correo electrónico, los teléfonos móviles o, incluso, internet, y volver a los métodos tradicionales.