No es el qué,es el cómo

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Poco discuten que una de las campañas de mayor éxito en los últimos años, y en un sector tan competitivo como el de las cervezas, han sido las de Estrella Damm. Uno de esos casos que demuestra que a veces el éxito en publicidad no viene por hacer cosas insólitas, radicalmente distintas o rompiendo todos los cánones. De hecho, estas campañas partieron de un formato clásico, el videoclip, y una idea mil veces vista y utilizada, posiblemente la más repetida de su sector, mostrar jóvenes divirtiéndose y pasándolo genial mientras beben cerveza. ¿Cuál fue entonces la razón de su éxito? Sencillamente, hacer las cosas bien, algo que parece tan difícil. La base fue un concepto que aporta mucho a la marca, «Mediterráneamente», pues si hasta entonces era una cerveza sobre todo de Cataluña, pasaba a identificarse con todo un estilo de vida, un ambiente veraniego y vacacional ciertamente apetecible, y un ámbito geográfico mucho más amplio. Además, optó por un estilo muy cinematográfico, de larga duración, que le permitía destacar y narrar muchas más cosas y de forma casi relajada, sin la acumulación y prisas de los 20 segundos. El acierto de conseguir convertir en éxito una canción de un grupo desconocido también aportó mucho, aunque tampoco era nada nuevo en publicidad. Vinieron así cuatro campañas veraniegas que han logrado mantener un gran nivel y desarrollar la idea inicial: cada una contaba aventuras estivales en distintas zonas del Mediterráneo, todas con la música y unos jóvenes anónimos como protagonistas. El año pasado ya no estaban de vacaciones sino trabajando pero, eso sí, nada menos que en El Bulli de Ferrán Adriá, y desde allí podían pegarse bañitos en la Costa Brava.

Ahora, y siguiendo de la mano del publicitario Oriol Villar, Estrella Damm opta por adelantar a febrero el comienzo de su campaña, algo muy poco habitual en su sector, y apuesta por dar el protagonismo a un famoso, el futbolista Cesc Fábregas, que se va de pesca con el cocinero Hideki Matsuhisa, y que con las gambas recién cogidas del Mediterráneo les prepara el sushi más fresco que se puede soñar. Parece claro el intento de acercamiento de la marca a la calidad de la alta cocina, que ya empezó con El Bulli, pero sin perder ese carácter mediterráneo que tan bien parece sentarle. Así, su mensaje no solo puede aplicarse a la cerveza y al sushi, sino también podría definir su buena publicidad: «No es el qué, es el cómo».