Reportaje adaptado a la web

El avance de las tecnologías ha generado un nuevo modelo de periodismo que ofrece un mensaje más completo que el texto.

Habrá periodismo mientras haya historias que contar. Eso es al menos lo que aseveran los gurús de esto de la comunicación, que no dudan de que, más allá de la llegada de nuevos formatos, de que se trabaje para un medio online o para uno impreso, de que se haga radio o televisión, la clave es que detrás haya una buena historia.

¿Quiere esto decir que hay una única forma de contar las historias? No. Precisamente por que lo importante es el qué y no el cómo, el periodismo digital ha traído nuevos formatos, nuevas herramientas y nuevas fórmulas para adaptar la historia al soporte. Escribir un relato periodístico ya no responde a un único patrón; de hecho, ni siquiera hay un patrón.

Una de las ventajas de los medios digitales es que permiten aunar el texto escrito con material audiovisual, gráficos interactivos, tablas e, incluso, insertar el contenido de las redes sociales, tal cual se muestras en éstas, con sus correspondientes fotos o vídeos. De este modo, en lugar de citar entrecomillada una frase de un personaje, basta con incluir en la noticia el tuit o el archivo de audio o de vídeo en el que viene recogida una declaración, por ejemplo. Igualmente, cuando necesitemos hacer alusión a una imagen o un vídeo, ya no es necesario «contar» lo que se puede ver, sino que, directamente, lo incluimos en el relato. Así, con todos estos elementos intercalados, seremos capaces de construir una historia mucho más rica y completo. Es más, el reportero o el fotógrafo puede ahora incluir todo ese material que el papel no le permitía utilizar, como vídeos, sonidos o un mayor número de fotografías que en los medios impresos, por razones de espacio, no cabían.

Otra de las posibilidades de estos nuevos formatos periodísticos, y de hecho, una de las más utilizadas, es realizar «retransmisiones» de eventos en directo a través de un «timeline» o línea de tiempo que permite ir haciendo un minuto a minuto incluyendo igualmente contenido de redes sociales, imágenes o vídeos subidas por los propios protagonistas o, incluso, por ciudadanos anónimos, tal y como se pudo ver, por ejemplo, en los recientes atentados de París del pasado 13 de noviembre, en los que los medios pudieron hacer un seguimiento en tiempo real gracias, fundamentalmente, a lo que los ciudadanos, los servicios de emergencia o las autoridades iban subiendo a esta red social. De este modo, en situaciones en las que hay un vacío «oficial» de datos o en las que no hay un relato claro de los acontecimientos, se puede ir construyendo una historia en tiempo real minuto a minuto, previa a la elaboración, ya con tiempo, de una crónica de los hechos.

De hecho, existen ya varias herramientas, aparte de las propias redes sociales, que permiten construir este tipo de relatos a través de una cronología o línea de tiempo, como es el caso de Timeline JS, que luego se puede insertar en una web. Según informa la web clasesdeperiodismo.com, en 2015, una pieza de un pequeño periódico que utiliza este programa ganó un premio Pulitzer; y en 2014, Denver Post ganó otro Pulitzer por un artículo sobre los tiroteos en el teatro Aurora en cuya elaboración utilizaron Timeline JS.

Evidentemente, son decenas las aplicaciones para móviles pensadas para periodistas y reporteros, sobre todo las que sirven para editar y grabar vídeo de una forma sencilla y rápida o para elaborar gráficos y tablas. Y es que, en este sentido, casi todo está por llegar.