España en Verano: SuperDomingo

Diez minutos de aplausos. Un éxito rotundo. El tenor reaparece como barítono después de su corta convalecencia y conquista al público que acudió a escucharle en el estreno de «Giovanna d'Arco», de Verdi, en el festival de la ciudad.

Plácido Domingo, en la imagen al final de la representación junto a Netrebko, volvió a dar una lección de entrega
Plácido Domingo, en la imagen al final de la representación junto a Netrebko, volvió a dar una lección de entrega

Una embolia pulmonar no es una broma. Si no hay atención médica inmediata cuando comienzan los síntomas –problemas respiratorios, presión creciente en la caja torácica, pulsaciones que se disparan–, el afectado puede fallecer en menos de dos horas. Una vez diagnosticada y contrarrestada, la dolencia exige un mínimo de seis días de UCI, hospitalización durante dos o tres semanas y tratamiento acompañado de reposo absoluto inmediato. Claro que todo este se aplica una persona normal. Pero no a Plácido Domingo, 72 años de edad. El lunes 8 de julio sufrió la embolia y hubo de ser hospitalizado de urgencia. Pero el sábado 13 abandonó la clínica por su pie, el lunes 15 se plantó en el ensayo de «Il Postino», la ópera de Daniel Catán que estrenó en 2010 y que iba a presentar en Madrid, y el miércoles 17 presenció el estreno, en donde Vicente Ombuena tuvo que afrontar la papeleta, no sólo de sustituirle en escena, sino de tener que actuar con Domingo entre el público. Parecía haberse tomado, desde entonces, un descanso: pero no las tres, cuatro semanas, que le prescribieron los médicos, no; apenas quince días, porque desde el comienzo de agosto ya ha estado en Salzburgo para los ensayos de la «Giovanna d'Arco» de Verdi, que se ofreció en versión de concierto ayer, y los días 10 y 13 de este mes en la Gran Sala de los Festivales.