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Cañizares: «Vengo muy alegre porque vengo a servir»

El cardenal Cañizares toma posesión de la archidiócesis de Valencia

Cañizares: «Vengo muy alegre porque vengo a servir»
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«A mandar, estoy a vuestra disposición», así se despidió ayer de los medios de comunicación el arzobispo electo de Valencia, Antonio Cañizares. Un ofrecimiento que fue una muestra más de entrega hacia su nueva parroquia. «Vengo muy alegre para ser sencillamente vuestro servidor, porque vengo a servir y a no ser servido», aseguraba horas antes en la parroquia de San Roque de Villargordo del Cabriel.

Fue en esta localidad donde realizó su primera parada en territorio valenciano. El principio de dos intensos días que culminarán con la toma de posesión de la archidiócesis de Valencia con una solemne misa en la Catedral de Valencia, que concelebrarán cinco cardenales, 15 arzobispos, 40 obispos y centenares de sacerdotes.

Sin embargo, los protagonistas de este acto serán los pobres. El purpurado ha querido que los primeros bancos estén ocupados por mayores sin recursos. Explicó que ha elegido a este colectivo porque ha venido a secundar lo que Jesús hizo, porque quiere que su pontificado sea como el que identificó a San Francisco de Asís, que se celebra hoy, «él se despojó de todo y se lo dio a los más débiles». Insistió mucho en este mensaje, en la humildad, en la entrega a los demás, en la vocación de servicio, «la única riqueza que traigo es el tesoro que he recibido de nuestra Santa Madre Iglesia, Jesucristo».

En esta línea va el único mensaje que el cardenal trasmitió de manos del Papa Francisco. Seguirá sus pasos, que van dirigidos a mostrar a todos que «los pobres son amados hasta un extremo que no podríamos imaginar».

Su segunda prioridad serán los jóvenes. Su antecesor, ahora arzobispo electo de Madrid, Carlos Osoro, le ha dejado un excelente legado en Valencia. Se ofreció como su pastor, como una persona comprensiva que los entenderá y querrá. Considera que los jóvenes necesitan que les anuncie a Cristo para que crezcan en la «cultura de la vida» y se conforme una sociedad en la que todo hombre pueda ser «respetado y amado».

Osoro acompañó a Cañizares a su llegada a la ciudad. Pasaban las seis de la tarde y a la puerta del Colegio Jesús- María le esperaban las principales autoridades de la ciudad y de la Comunitat. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra y el presidente de Les Corts, Juan Cotino. Media hora más tarde presidió las Vísperas en la capilla de Nuestra Señora del Socorro del Colegio, que estaba abarrotada.

Cañizares no descuidó ayer ni un solo gesto. Almorzó en el Seminario de Moncada, un centro donde cada año aumenta el número de vocaciones. Previamente realizó una parada en su localidad natal, Utiel. Allí rezó ante la patrona, la Virgen del Remedio.

Demostraba así la importancia que le da a las raíces y lo verbalizó cuando se le preguntó qué le parecía la situación que vivía España. «Es un proyecto que hay que llevar entre todos, como dice el Evangelio». Recordó que como nación tiene un pasado muy importante y admitió estar preocupado por su futuro. «Que sea lo que está llamada a ser».