El sucesor de Benedicto XVI

El caso Vatileaks en la mesa del precónclave

Arrancan las congregaciones en las que los cardenales analizan los retos de la Iglesia y podrán preguntar sobre este asunto

El cardenal Tarcisio Bertone el pasado 1 de marzo cuando se hizo cargo de la sede vacante como Camarlengo
El cardenal Tarcisio Bertone el pasado 1 de marzo cuando se hizo cargo de la sede vacante como Camarlengolarazon

Las congregaciones generales previas al Cónclave han comenzado este lunes a las 9.30 horas, por lo que la fecha de inicio del Cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI se conocerá esta semana.

Las congregaciones generales previas al Cónclave han comenzado este lunes a las 9.30 horas, por lo que la fecha de inicio del Cónclave que elegirá al sucesor de Benedicto XVI se conocerá esta semana.

La cuenta atrás para saber quién será el sucesor de Benedicto XVI empieza formalmente hoy con la celebración de las congregaciones generales, las reuniones previas al cónclave en las que participan todos los miembros del Colegio Cardenalicio, incluidos los mayores de 80 años. Además de para decidir la fecha en la que los purpurados «electores» se encerrarán en la Capilla Sixtina para elegir al próximo Papa (debería anunciarse mañana el día que comienza, probablemente el domingo o el lunes), estos encuentros sirven para que que los cardenales pongan sobre la mesa cuáles son los grandes problemas de la Iglesia que deberá afrontar el nuevo obispo de Roma.

«Primero se hace un diagnóstico de la situación eclesial y se reflexiona sobre cómo están las cosas. Luego trata de buscarse el perfil de la persona que mejor puede afrontar estos temas», comenta el purpurado hondureño Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa. Teniendo en cuenta el desarrollo del pontificado de Benedicto XVI y las grandes cuestiones que la Iglesia tiene abiertas, es posible aventurar cuáles pueden ser los grandes retos del Papa número 266 de la historia.

Secularismo

La descristianización de Occidente ha sido la gran preocupación del ya obispo emérito de Roma. Para hacerle frente retomó la idea de Juan Pablo II de la Nueva Evangelización, creando incluso un dicasterio vaticano dedicado a esta ímproba tarea. Hará falta creatividad y empuje en el nuevo Papa para poner freno al olvido de Dios presente en las sociedades occidentales, un fenómeno creciente y frente al que pocos pastores han hallado un antídoto.

La Curia

El caso «Vatileaks», en el que fueron filtrados documentos confidenciales a la Prensa por parte del mayordomo del Papa, mostró que los problemas internos del organismo que ejerce el Gobierno de la Iglesia. Aunque no podrán desvelar el contenido del informe que realizaron al respecto, los tres miembros de la comisión cardenalicia encargados por Benedicto XVI de investigar el caso (el español Julián Herranz, el eslovaco Jozef Tomko y el italiano Salvatore De Giorgi) sí que podrán ofrecer a los otros purpurados indicaciones que permitan entender lo que pasó en la Curia y apuntar las reformas necesarias. «Puede ser que algunos de los cardenales pidan información sobre el informe confidencial, creo que no es necesario entregar el documento a cada uno pero sí que se ofrezcan a todos algunas generalidades sobre el contenido», defiende el cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida que considera que «conocer el núcleo central es parte de la corresponsabilidad en el gobierno de la Iglesia y sobre todo cuando se trata de tomar una decisión como esta de elegir un Papa. Seguro que su contenido influirá en las votaciones.

Unidad

La división entre las distintas Iglesias es un "escándalo", como ha manifestado en varias ocasiones Benedicto XVI, quien ha tendido puentes con los ortodoxos y propiciado la vuelta a la comunión con Roma de un buen número de anglicanos. Su sucesor deberá tratar de acercar más las posturas con los luteranos y decidir si mantiene o no la mano tendida por Ratzinger a los ultratradicionalistas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por el arzobispo cismático francés Marcel Lefebvre.

Finanzas

El Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco de la Santa Sede, es cada cierto tiempo protagonista de informaciones perjudiciales para la imagen de la Iglesia católica. El nuevo Papa deberá continuar los pasos dados por Benedicto XVI para que este organismo cumpla con su objetivo de servir a la comunidad cristiana desde la transparencia y no se utilice para otros objetivos económicos.

Diálogo

La Iglesia, sobre todo en los países occidentales, tiene mucho que ganar al acercar posturas en lo que a diálogo interreligioso se refiere con los otros credos mayoritarios, como el judaismo y el islam. Ante el arrinconamiento de la religión a la esfera privada que promulga el laicismo, la entente entre cristianos, judíos y musulmanes tiene muchos puntos comunes por los que trabajar.

Laicado

El nuevo Papa deberá ampliar el espacio que la Iglesia brinda a los seglares, demasiado a menudos olvidados y arrinconados por una estructura donde prima el clericalismo. Al mismo tiempo deberá promoverse la formación del laicado y su toma de conciencia de que la evangelización y otras tareas fundamentales de la comunidad cristiana son inviables sin él.

Doctrina

Los sectores más progresistas de la Iglesia piden que se apruebe el celibato opcional de los sacerdotes, una posibilidad contemplada entre los católicos de rito oriental, y la ordenación sacerdotal femenina. El sucesor de Benedicto XVI deberá decidir si abre un debate sobre estas cuestiones o sigue la línea de sus antecesores.

Evangelizar en Oriente

Asia es en el continente más poblado del mundo donde la Iglesia también crece más rápido. Presenta además formas de vivir la religión, como ocurre en Filipinas, de la que pueden aprender mucho las naciones occidentales. En el desafío asiático ocupa un lugar imprescindible China, que en los próximos años podría vivir una apertura en materia religiosa, lo que ofrecería una oportunidad histórica a la Iglesia católica para presentar el Evangelio libremente en el país más poblado del mundo.

Persecuciones

África, el «pulmón» de la Iglesia, como lo denominó Benedicto XVI, es una de las zonas del mundo donde el catolicismo está en auge, pero requiere de mucho trabajo para que la comunidad cristiana se desarrolle de forma correcta en un contexto social marcado por la pobreza y las desigualdades. África es también la región donde más cristianos son perseguidos y asesinados por su fe, una cruzada que se ha recrudecido en los últimos años fruto de una presencia más significativa del terrismo islamista. La sangre de los mártires siembra el terreno de nuevas vocaciones, pero también clama justicia y exigirá al nuevo Papa diplomacia y capacidad de presión para que cesen estos ataques.

Sectas

Muchos católicos de esta zona del mundo abandonan cada año la Iglesia para sumarse a los grupos evangélicos, que ofrecen una forma de vivir la fe más fácil y espectacular. La Iglesia debe plantearse seriamente este fenómeno, estudiar qué puede aprender de él y articular una estrategia para contrarrestarlo.