Los alumnos que conquistaron al Papa

Seis estudiantes de colegios madrileños presentaron a Francisco sus propuestas tras el primer evento de la fundación papal Scholas Ocurrentes, entre ellas la lucha contra el «bullying».

Imagen de los seis estudiantes en Roma
Imagen de los seis estudiantes en Roma

Seis estudiantes de colegios madrileños presentaron a Francisco sus propuestas tras el primer evento de la fundación papal Scholas Ocurrentes, entre ellas la lucha contra el «bullying».

Cuando a principios del mes de octubre el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, pedía a la delegación episcopal de Enseñanza, que dirige Inmaculada Florido, que liderase la implantación de Scholas Ocurrentes –fundación de derecho pontificio dedicada a la educación, en Madrid–, nadie pensaba que ayer, seis jóvenes de distintos centros educativos madrileños transmitirían al Papa sus propuestas en materia de reforma educativa y de lucha contra el acoso escolar. Hablaron en nombre de los 300 compañeros que habían participado en el evento Scholas Ciudadanía en enero. «Parecía impensable», explica a LA RAZÓN Carlos Esteban Garcés, responsable de Formación de Profesorado de la citada delegación episcopal que ayer estuvo en Roma, junto a Florido, en representación de Carlos Osoro. Pero funcionó: se informó a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que luego seleccionó los centros públicos que participarían en la experiencia, y el arzobispado se encargó de seleccionar los centros de titularidad católica.

El resultado, en palabras de José María Blanco, docente del colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones, fue la creación «de un espacio de diálogo abierto con los chavales, donde se sintieron valorados y se abrieron unos a otros. Se sienten así muy protagonistas», explica mientras los chavales, padres y profesores visitan los museos vaticanos.

La jornada había comenzado muy pronto, en torno a las 5:45, en el aeropuerto de Barajas: desayunos, fotos de rigor con las camisetas de Scholas y algún que otro despiste antes de partir a la ciudad eterna, donde les esperaba el Papa. Amalia María Iglesias, madre de Paula, antes del sorteo, confiesa que uno de sus mejores amigos le dijo: «Tiene que ir Paula. Y aquí estamos; se lo merece». Su hija volverá a ver al Papa en verano en Cracovia, en la Jornada Mundial de la Juventud, aunque quizá no tan cerca como ayer.

A Enrique, otro de los chicos, le tocó hablar ante Francisco, contarle cómo habían reflexionado sobre las reformas educativas necesarias. Con voz temblorosa y a la vez segura dijo que «los jóvenes son el futuro. Siempre lo han sido y lo seguirán siendo». Cita que luego recuperaría el Papa añadiendo la importancia de escuchar «a los viejos», señalándose a él mismo y sonriendo.

Su compañera Marina, del colegio Nuestra Señora del Pilar, causó sensación entre los presentes. Habló del acoso escolar, de los intentos de suicidios entre compañeros con los que compartieron Scholas Ciudadanía. «Aprendimos a respetar nuestras diferencias y a compartir los mismos problemas». Uno de ellos, el «bullying», que lamentó que se esté normalizando. «Para luchar contra esto, Scholas nos dio alas», afirmó ante la mirada atenta y la sonrisa de Francisco. También le trasladaron una petición para que los políticos españoles acuerden una ley de educación que no varíe con los cambios de gobierno.

En su breve intervención, el Pontífice quiso responder a la pregunta que muchos se hacen cuando conocen Scholas: «¿Qué hace el Papa aquí?». Dijo que la Iglesia no busca hacer proselitismo y se presentó como «el servidor de los servidores, servidor en un mundo que está destrozado, servidor a través de todo esto. Nos interesa el hombre y la mujer, es mi servicio como servidor de servidores».

Esta cuestión preocupaba a los centros públicos, y por tanto, laicos, que se animaron a participar en la iniciativa. Gema Ruiz representó ayer a uno de estos centros, el IES Carrascal de Arganda del Rey. «La propuesta nos llegó a través de la Consejería de Educación, pues nosotros teníamos un programa específico de convivencia. Fuimos expectantes, pero luego nos sorprendió gratamente. Los objetivos que proponen son valores que compartimos». Gema cree que es hora, después del evento y el encuentro con Francisco, de bajar las propuestas a lo particular y hacer así acciones concretas. También emocionado por el encuentro salió el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Rafael van Grieken, que recalcó la implicación de Madrid con Scholas, que, además, se transforma en una imagen muy positiva de la región. En conversación con LA RAZÓN destacó las palabras del Papa y el clima de convivencia entre distintos tipos de centros y de distintos lugares de la comunidad.

También se presentaron dos nuevas iniciativas de la fundación: Scholas Arts, para promover la cultura del encuentro a través del arte, así como Futval, una propuesta que pretende valerse del fútbol para promover la educación en valores. «Se trata –en palabras del presidente de Scholas, José María del Corral– de que la pelota de fútbol y el arte generen vida». Nada más y nada menos.